La nieta blanca y el ‘nieto’ indio: ¿ reflejo del conflicto o adelanto del posconflicto?

Paloma Valencia
Senadora del Centro Democrático                                              

Héctor Fabio Dicué
Consejero indígena

“Estamos proponiendo un acuerdo entre las organizaciones sociales (indígenas, afro y campesinos), el gobierno y los empresarios que en este momento tienen la titularidad sobre estos predios. La idea es que todo concluya en la construcción de una zona de seguridad alimentaria, es decir, que esos terrenos se destinen al cultivo de alimentos, porque en este momento solo hay caña y eso se está destinando a la producción de etanol para combustibles. Los empresarios podrían hacer un gesto de paz reintegrando el número de hectáreas que sean necesarias para este acuerdo de convivencia entre las comunidades.”

Publicado en Vice


Ella es nieta de uno de los grandes terratenientes del Cauca, que se enfrentó a Manuel Quintín Lame, abuelo e inspirador de los que hoy ocupan tierras en ese departamento, como él. Las diferencias entre lo que ambos representan parecen tanto o más irreconciliables que algunas de las que separan al gobierno y las FARC en La Habana.

Poner fin al conflicto armado es, entre otros, buscarle una solución a un problema que tiene más de cien años en Colombia y que está en la base del enfrentamiento entre Paloma Valencia y Héctor Fabio Dicué: la tierra. Para ventilarlo se ha recurrido a toda clase de violencias.

El enfrentamiento que protagonizan hoy los indígenas del Cauca y los que, como Paloma Valencia, tienen otros puntos de vista puede manejarse con el mismo apasionamiento y estigmatización que el conflicto armado, o puede ser un adelanto de cómo tramitar estas diferencias en el posconflicto.

¿Pueden la nieta blanca y ‘nieto’ el indio vivir en paz, en el mismo departamento, y sin que paramilitares, guerrilla, bacrim o ESMAD intervengan en lo que los divide? Eso es, en el fondo, lo que está sobre la Mesa en La Habana.