Los cuatro ‘peros’ de las FARC en La Habana

La negociación en La Habana sigue enredada.

Desminado humanitario salva ciclo 34”: el título del boletín de prensa con el que las FARC marcaron el fin de la más reciente ronda de conversaciones con el gobierno en La Habana, el 29 de marzo, fue elocuente.

Como lo anunció el comunicado conjunto, se logró ‘aterrizar’ cómo se va a hacer el desminado, que empezará en tres municipios de Antioquia y Meta, y cuáles serán las instancias técnicas encargadas. Pero eso fue todo. No hubo avances en la discusión sobre la búsqueda de desaparecidos, otra medida humanitaria o de desescalamiento, como las llaman las partes. Y tampoco en el punto central en discusión –víctimas– que lleva nueve meses sobre la Mesa, sin otro avance que el de los 10 principios para tratarlo, anunciados en junio.

La negociación solo se mueve en aspectos secundarios pero no en lo esencial. Hay muchos puntos simultáneamente sobre la mesa. Y todos dependen unos de otros. Por eso, avanzar es más difícil. Pero todo indica que el problema fundamental es que hay desacuerdos de fondo.

Según las FARC, son cuatro. Los enunció Iván Márquez, al terminar el ciclo:

  • La responsabilidad del Estado. Dijo Márquez: “si se acepta la responsabilidad del Estado, estamos del otro lado”. Mientras el gobierno insiste en que las FARC deben dar el paso de reconocer sin ambages la victimización que ocasionaron, estas sostienen que todo depende de que el Estado acepte su “responsabilidad principal” en el conflicto. Primer impase.
  • La justicia. Las FARC consideran la Justicia Transicional “un diseño en el que preparan un jaula de oro para quienes portan insignias oficiales del Estado y otra de indignidad para quienes han hecho uso del derecho de rebelión”. Señalan el carácter corrupto de la Justicia del enemigo: “Una Justicia Transicional del indecoroso señor Pretelt se podrá aplicar en la dimensión desconocida pero no en nuestra sufrida patria”. Del otro lado, el Presidente les reitera desde Tolemaida: “señores de las FARC, ustedes, si quieren la paz, tendrán que aceptar la Justicia Transicional”. Segundo impase.
  • No a la refrendación en las elecciones. Dicen las FARC que se oponen a “la utilización de la paz en las próximas elecciones”, mientras crecen los rumores de que el Presidente podría pedir algún tipo de poderes temporales para emitir los decretos necesarios para consolidar los acuerdos. Las FARC insisten en que hay que esperar al acuerdo final para esa refrendación. Tercera dificultad
  • Iniciar la redacción de los acuerdos sobre reparación de las víctimas. Las FARC vienen insistiendo en este punto. El gobierno no ha dicho ni pío. Aquí solo cabe sospechar cuáles pueden ser las razones de la guerrilla para insistir en este tema. Cuarto problema.

 Estos cuatro ‘peros’ de las FARC son elocuentes. Ya se sabe que una cosa dicen en público y otra lo que, a veces, terminan acordando. Pero todo indica que en estos cuatro puntos hay desacuerdos de fondo en la negociación del punto clave de la agenda, el de víctimas. En el fondo, este es el elemento crucial que decidirá si hay acuerdo o no: hasta dónde los derechos de (todas) las víctimas van a ser más importantes que la suerte de (todos) los victimarios.

Por eso está enredada la negociación.

 

PARA LEER

María Fernanda González, en El Espectador del primero de abril, hace una caracterización de las diversas posiciones ideológicas de los 12 académicos de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas a partir del uso que cada uno le da a las palabras. ‘Lectura estadística textual’, se llama este análisis. Revelador.

Más que los blancos y negros, el periodismo debe explicar los grises, las complejidades. Un especial de Javier Alexánder Macías en El Colombiano del 29 de marzo pone el reflector en los conflictos inesperados que genera la restitución de tierras en Urabá: ocupaciones de predios antes de los fallos, organizaciones de víctimas que las impulsan, empresarios que se resisten y fuerzas que estigmatizan, amenazan y matan. Lamentablemente, la versión en internet es una pobre reproducción del bien logrado diseño de la impresa.