Relatoría del Taller para periodistas de internet

Aprendizajes del seminario – taller para periodistas de internet que se realizó en Cartagena del 19 al 21 de mayo.

Seminario – Taller

Periodismo, paz y regiones para periodistas de internet

Maestros:

Experta

  • Johanna Cárdenas – Oficia Alto Comisionado para la Paz

Tutores

  • Renata Cabrales – Editora de contenidos digitales del diario El Heraldo
  •  Mauricio Builes, editor de  Pacifista.co de Vice
  • Margarita Barrero Fandiño, periodista de El Colombiano

Cartagena de Indias, 19 – 21 de mayo de 2015

Relator: Augusto Otero

“El periodismo colombiano ha estado acostumbrado a cubrir la guerra, ahora debe prepararse para cubrir la paz, y en eso hay mucho que aprender”. La frase es de Álvaro Sierra, periodista experto en temas de paz y cubrimiento de conflictos armados, y resume el mensaje de las reflexiones y ejercicios del taller “Periodismo, paz y regiones para periodistas de internet”, que durante dos días y medio reunió en Cartagena de Indias a 23 periodistas de distintas regiones de Colombia.

El taller, convocado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en asocio con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP), se realizó entre el 19 y el 21 de mayo en el hotel Almirante Estelar y contó con la participación de Johanna Cárdenas, Coordinadora de la Estrategia de Comunicación de la OACP para las regiones; y los tutores Renata Cabrales, editora de contenidos digitales del diario EL HERALDO, de Barraquilla; Mauricio Builes, del proyecto Vice – Pacifista; y Margarita Barrero Fandiño, del periódico El Colombiano, de Medellín.

Los 23 talleristas, procedentes de Cartagena (Bolívar), Barranquilla (Atlántico), Bogotá D.C., Medellín (Antioquia), Cali (Valle), Santa Marta (Magdalena), Sincelejo (Sucre), Cúcuta (Norte de Santander), Popayán (Cauca), Manizales (Caldas), Mocoa (Putumayo) y Bucaramanga (Santander), presentaron avances de historias sobre resistencia de comunidades y personas frente al conflicto armado; dificultades del proceso de reintegración de paramilitares desmovilizados, el impacto de la guerra en el medioambiente, iniciativas de paz desde la sociedad civil y el escenario del posconflicto en las regiones, entre otras.

Con el fin de ofrecer a los reporteros elementos de contexto sobre las negociaciones que adelantan en La Habana (Cuba) el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc, lo mismo que recomendaciones prácticas para contar historias desde las regiones en las que se promuevan el debate público en función de la paz y la reconciliación, los participantes recibieron de primera mano los principios y ejes temáticos de las negociaciones, los puntos acordados hasta la fecha y un panorama de la actualidad del proceso, los principales obstáculos que afronta y el clima de opinión en el país.

La discusión y el trabajo a lo largo de los dos días y medio del taller se centró en los enfoques, formatos, temas, contexto y estrategias digitales que potencien el alcance de las historias. Las propuestas fueron enriquecidas gracias a la discusión en grupo y a los aportes del maestro y los tutores, y para cada una se definieron mapas de fuentes, formatos en que se presentarán, recursos digitales y estrategias de redes sociales para potenciar su penetración en la audiencia.

El taller “Periodismo, paz y regiones para periodistas de internet” fue el tercero de una serie de actividades gratuitas realizadas por la FNPI en alianza con la OACP, dirigidas a periodistas que cubren temas de paz en las regiones.

En la apertura del taller, el director de Programas de la FNPI, Jose Luis Novoa, contó que el proyecto con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz empezó en 2013, alcanzándose a cubrir, en una primera etapa, 24 departamentos del país. En ese momento se reflexionó sobre la cobertura de las negociaciones de La Habana, mientras que en la actual fase se han realizado tres talleres (Prensa, TV, Internet) en los que se trabajan las historias de la mano de un maestro y tres tutores.

Un proceso para terminar al conflicto

En su intervención la Coordinadora de la Estrategia de Comunicación de la OACP, Johanna Cárdenas, esbozó el propósito general de las negociaciones (la terminación del conflicto para poder comenzar una fase de construcción de paz) y subrayó las principales diferencias entre las negociaciones actuales y procesos fallidos del pasado.

Así resumió las fases del proceso:

  • Fase 1, o Exploratoria: esta terminó con la firma del “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, en el que se fijó una hoja de ruta que establece el propósito del proceso, las condiciones y las reglas del juego. El mismo estableció una agenda de seis puntos.

 

  • Fase 2. Actualmente en desarrollo. Se lleva a cabo bajo 4 principios específicos: a) No hay despejes de territorio ni cese de operaciones militares; b) Las sesiones de trabajo de la mesa son reservadas y directas para garantizar seriedad y discreción; c) La duración de la mesa está sujeta a la revisión de los avances cada cierto tiempo; d) Las conversaciones se realizan bajo el principio de que “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

 

  • Fase 3. Esta fase debe terminar con un acuerdo que ponga fin al conflicto y comienza la construcción de la paz.

Como rasgos distintivos del proceso, Cárdenas destacó los siguientes:

  • Las conversaciones se llevan a cabo fuera de Colombia.
  • El acuerdo contiene una agenda realista sobre puntos concretos.
  • Los colombianos serán quienes refrenden los acuerdos alcanzados con las Farc. El mecanismo se definirá en su momento al discutir el punto 6 de la agenda.

Cárdenas destacó como un punto sensible el límite de tiempo de las negociaciones, dado que estos procesos no son lineales y la opinión pública reclama celeridad. “El manejo de los tiempos es de sumo cuidado porque está atado a la integralidad de los puntos”, comentó.

La funcionaria de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz también resumió los acuerdos logrados hasta la fecha en la mesa de La Habana.

1- Desarrollo agrario. Reforma rural integral centrada en el buen vivir de la gente del campo. El acuerdo tiene como objetivo erradicar la pobreza, promocionar la igualdad, cerrar la brecha de desarrollo entre el campo y la ciudad, integrar las regiones y reactivar el campo.

Los pilares de este punto son:

  • Acceso y uso de la tierra (fondos de tierras para distribución gratuita a campesinos sin tierra o con tierra insuficiente, créditos y subsidios, programas de formalización masiva).
  • Programas de desarrollo con enfoque territorial.
  • Planes nacionales para reducir la pobreza y erradicar la pobreza extrema.
  • Sistema especial de seguridad alimentaria y nutricional.

2- Participación política: apertura democrática para construir la paz.

Los pilares de este punto son:

  • Nueva apertura democrática con inclusión política como mecanismo para consolidar la paz. (Facilitar la creación de nuevos proyectos políticos sin afectar el sistema de partidos, crear circunscripciones especiales de paz en regiones golpeadas por el conflicto, mayor participación electoral, mayor participación de la mujer y promoción de cultura democrática de tolerancia en el debate político).

 

  • Mayor participación ciudadana. (Ley de garantías para organizaciones y movimientos sociales, promoción de cultura de la tolerancia y no estigmatización, garantías de la protesta social, fortalecimiento de los consejos territoriales de planeación).

 

  • Asegurar que se rompa para siempre el vínculo entre armas y política. (Idea fundamental del fin del conflicto).

En el acurdo sobre participación política, la funcionaria de la OACP subrayó el papel que juegan los medios comunitarios y regionales para impulsar una mayor participación ciudadana y generar condiciones para el debate público que ayude a consolidar la paz.

En ese contexto, se acordó la creación de espacios en medios institucionales, regionales y comunitarios para mostrar las actividades de las organizaciones sociales; hacer nuevas convocatorias para la adjudicación de radios comunitarias; ofrecer capacitación técnica a los trabajadores de los medios de comunicación y sus operadores; financiar la producción y divulgación de contenidos orientados a fomentar la cultura de la paz con justicia social y reconciliación y asignar la pauta oficial con criterios de equidad y transparencia, entre otros aspectos.

3- Solución al problema de las drogas ilícitas.

Este punto tiene 4 pilares básicos:

  • Sustitución y erradicación de cultivos ilícitos, dándole prioridad a la erradicación manual. (Se crea un nuevo programa de sustitución de cultivos ilícitos y desarrollo alternativo con alcance nacional).
  • Consumo: se reconoce el consumo como un problema de salud pública que requiere tratamiento especial. Para ello se crea un programa nacional de intervención integral frente al consumo de drogas ilícitas.
  • Narcotráfico: Ampliar la lucha contra el crimen organizado, atacar la corrupción generada por el narcotráfico y romper la cadena entre narco y vida pública.
  • Compromiso: las Farc se comprometen a contribuir en la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas y poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con el narcotráfico.

Tras la presentación de la funcionaria de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, los principales comentarios expuestos por los participantes giraron en torno a las dificultades para aterrizar la letra menuda de los acuerdos. Cómo contar a la gente la forma en que la afecta una negociación; cómo sensibilizar a la ciudadanía, que será quien refrende los acuerdos, si estos se producen. En ese contexto, ¿qué está haciendo el gobierno para comunicar?, se preguntó Andrés Arias, del canal regional Teleantioquia.

El gobierno ­­–respondió la Coordinadora de la Estrategia de Comunicación de la OACP– busca aliados para hacer pedagogía y promueve en los medios la importancia de informar adecuadamente los temas de paz.

Otra preocupación expresada por los asistentes es si los acuerdos contemplan algún mecanismo que los blinde frente a los cambios de gobierno, a lo que la OACP respondió que buena parte de lo que se acuerde necesitará de cambios normativos que pasarán por el Congreso. Así mismo, la refrendación ciudadana le otorgará legitimidad a un acuerdo.

Varios reporteros coincidieron en que el reto de comunicar las negociaciones es más complejo en las ciudades, donde el conflicto se ha vivido con menor o ninguna intensidad. En las zonas rurales, por el contrario, la gente ha vivido el conflicto, lo entienden mejor y quiere que finalice.

Sobre el particular la representante de la OACP subrayó que la meta es llegar a todos los ciudadanos, y comunicar la verdad como fórmula para generar confianza y respaldo ciudadano.

1- ¿Dónde estamos y para dónde vamos?

La segunda parte del seminario – taller estuvo dedicada a profundizar el contexto en el que se desarrollan las negociaciones, el cambiante clima de la opinión pública, los principales cambios que se han dado en el proceso y los retos que tienen los medios regionales, en esta caso los de Internet, para entender y contar historias desde una perspectiva de construcción de paz.

¿Dónde estamos y para dónde vamos? Fue la pregunta detonante de la intervención del maestro Álvaro Sierra, quien empezó por decir que en ese momento (mediados de mayo de 2015) las negociaciones y la opinión pública estaban bajo el efecto de lo que llamó “Síndrome del Cauca”, para referirse a la reacción de repudio de la sociedad colombiana frente al reciente ataque de las Farc a una columna del Ejército en la vereda La Esperanza, norte del departamento del Cauca. El ataque y la muerte de 11 militares llevaron al Gobierno a reactivar los bombardeos contra las Farc, una acción que había suspendido en respuesta al ceso unilateral del fuego que declaró esa guerrilla desde finales de 2014.

Sierra recordó que la ocurrencia de este tipo de hechos es siempre latente dentro del esquema de negociar en medio del conflicto armado, como lo hacen el Gobierno y las Farc, y que para la ciudadanía no es fácil entender que la negociación no es la paz. En ese sentido, consideró que el propio gobierno colombiano pudo contribuir a sembrar esta idea (negociación=paz), por la vía de una simplificación del tema en su discurso.

A través de un sencillo esquema gráfico, el maestro mostró las fases de la negociación y enfatizó en que en La Habana se busca poner fin a la violencia directa, es decir, la generada por la guerra, y a partir de allí la implementación de lo acordado (Posconflicto), que implica la construcción de la paz territorial.

“La violencia indirecta (desigualdad, corrupción) no se desmovilizará en La Habana”, dijo Sierra para resumir el alcance de lo que se negocia y las complejidades de un eventual posconflicto.

De lograrse un acuerdo definitivo, el maestro de la FNPI ­considera que en Colombia el posconflicto se desarrollaría en unas condiciones muy adversas si se comparan con lo ocurrido en otros países que alcanzaron acuerdos de paz. “Arrancaríamos el posconflicto con bandas criminales activas. Esto tiene retos y amenazas, en muchos casos hay rearmes y disidencias y aquí el papel de los medios regionales es clave para detectar esos procesos”. “Todos los riesgos con los que arranca el posconflicto tienen una expresión regional muy importante”, dijo, y a renglón seguido añadió: “el primer año después de la firma de un acuerdo es clave y los periodistas deben estar preparados”.

2- El clima de opinión

El clima de opinión en el que se desarrolla la negociación –y en el que deben informar los medios– es bastante cambiante. Un clima volátil en el que reina la división. Según las distintas encuestas analizadas y presentadas por el maestro (Latinobarómetro 2014, Ipsos Napoleón Franco, Centro Nacional de Consultoría), no hay un apoyo fuerte a la negociación y la mayoría de la gente es pesimista frente a la posibilidad de alcanzar un acuerdo.

Además –continuó Sierra– existe una polarización que debe entenderse como un fenómeno sociológico, no de afinidades políticas. Todo ello en momentos en que se avecina un debate electoral que puede profundizar esa polarización.

A este ambiente pesimista también contribuye –según Sierra­– el fracaso de los procesos anteriores y la narrativa impuesta bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2006 y 2006 – 2010) en el que se posicionó la idea de que las Farc “son unos bandidos con los que no se puede hablar”.

En general, sintetizó el maestro, “lidiamos con fenómenos muy complejos de la opinión pública y hay un déficit de pedagogía de paz”.

¿Cómo está la opinión en las regiones? Sobre este particular Sierra advirtió que en éstas “las cosas” dependen de procesos distintos y el impacto del conflicto armado condiciona mucho la opinión. Lo anterior en contraste con una sociedad urbana que quedó al margen del conflicto y que es indolente frente a lo que ocurre en las regiones. Y esa capa urbana –advierte Sierra­– tiene un peso muy grande en la opinión.

3- Cambios de fondo en la negociación

El seguimiento detallado del proceso (empezó en agosto de 2012 con encuentros exploratorios) le permite afirmar a Sierra que a partir de 2015 la negociación entró en una nueva dinámica, caracterizada por los siguientes rasgos:

  • Nuevas caras: al proceso llegaron enviados especiales de EEUU y Alemania. La razón: en la mesa se discuten temas que influyen en EE.UU y es necesario contar con su presencia. En ese sentido, agregó Sierra, la intervención internacional es muy importante y es también es una paradoja: el proceso genera más simpatías en el exterior que dentro del país.
  • De una negociación lineal, punto por punto, se pasó a negociar puntos simultáneos. Actualmente en la mesa se discuten temas paralelos (víctimas, modelos de cese bilateral, modelos de dejación de armas, reintegración a la vida civil, ajustes institucionales para la paz, etc.).
  • Llegó la hora de la verdad para las partes y la negociación de temas duros como la justicia transicional (Cárcel Vs. beneficios de penas), el cese bilateral de las hostilidades y el reconocimiento de la verdad, lo cual implica, en el caso de las Farc, reconocerse como victimarios y romper de paso con su justificación histórica de lucha armada. Por su parte, el Estado debe reconocer alguna responsabilidad institucional en la guerra. ¿Fue el paramilitarismo una política de Estado? Estos, según Sierra, son temas complejos dentro de la negociación y una de las razones por las que ha habido pocos avances en los últimos meses.
  • Otro de los cambios notorios, por lo menos hasta el ataque de las Farc en el Cauca, es el desescalamiento del conflicto, reflejado en la reducción de las acciones militares de la guerrilla y del ejército.
  • Cambio de las relaciones EE.UU. – Cuba – Venezuela. Este último país era el garante del proceso, pero en la actualidad ha retrocedido mientras que Cuba y EE.UU. ganan protagonismo.
  • La oposición también ha dado un giro, especialmente la ejercida por el partido Centro Democrático, que lidera el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Ese partido hizo algunas manifestaciones de apoyo al proceso y propuso una hoja de ruta.

Sierra se detuvo en este punto para advertir que temas complejos como los señalados implican un desafío para los periodistas, que deben empezar a estudiar asuntos de fondo como la justicia transicional. “Jurídicamente es un tema complejo y para entender este debate en Colombia hay que tener un poco de bagaje”, afirmó Sierra, quien criticó de paso que algunos medios han abordado la justicia transicional como un tema judicial (¿Habrá o no cárcel para los guerrilleros? ¿El narcotráfico es delito político?).

No hay que ser expertos en la guerra –aclara el maestro– pero sí tener buen criterio y muy afinadas las habilidades básicas del periodismo.

En este punto del taller se puso sobre la mesa la discusión sobre la inmediatez, propia de los medios digitales, versus el análisis y el contexto que requieren temas tan delicados como una negociación de paz. En ese sentido, Margarita Borrero Fandiño, una de las monitoras del taller, subrayó que el valor de la coyuntura en internet ha cambiado. “Hoy lo que vale no es quién informa primero, si no quién informa mejor”, dijo Borrero, quien reconoció que la inmediatez en internet está haciendo estragos y que hace falta más conciencia periodística para “ir más allá de la información”.

Según Borrero, hay directores de medios que no han entendido la importancia de los “puntocom” (plataforma digital del medio) y delegan su manejo y conducción a personas con poca trayectoria o sin competencias.

Por su parte, Marcia Erazo Méndez, del portal de noticias Confidencial Colombia, opinó que el registro inicial de una acción debe hacerse con buenas atribuciones y buscar la mayor cantidad de fuentes posible para contar qué pasó y cómo pasó. Erazo considera un error replicar reacciones oficiales sin contrastarlas debidamente.

Otra opinión sobre el tema la dio María Clara Calle, de Verdad Abierta, portal especializado en temas de conflicto armado, quien señaló que la web impone inmediatez pero el asunto clave es cómo contar los hechos y encontrar un tono propio que genere diferenciación.

Sierra intervino para señalar que en medio de la crispación que generan los actos de guerra mientras se negocia un acuerdo de paz, los buenos materiales periodísticos están llamados a introducir serenidad en el debate público.

Un eventual acuerdo de paz entre gobierno y guerrilla tendrá un impacto de fondo a nivel regional, que le traslada a los medios locales un papel protagónico porque serán ellos los encargados de aterrizar los temas, fiscalizar lo acordado y hacer seguimiento a la implementación de lo negociado.

Según el maestro de la FNPI, los medios colombianos han estado acostumbrados a contar la guerra y el reto en el posconflicto es aprender a informar sobre la paz. En ese sentido, el cambio de actitud, o cambio de chip, como él lo llama, debe ser completo.

“Una generación de periodistas se ha formado en medio del conflicto armado. Contar la paz es muy distinto a narrar la guerra. Implica agendas distintas, enfoques y preocupaciones por los temas muy diferentes”, precisa Sierra.

Actualmente, dijo, los temas ‘vendedores’ siguen siendo los “temas violentos”: mientras más grande sea el bombardeo y mayor el número de víctimas, más primeras páginas tiene garantizadas el periodista. Una vez esos temas cambien, ¿qué vamos a hacer para mantener el interés? ¿Seguiremos enfocados en los criminales y el crimen organizado?¿O se privilegiará los grandes desafíos que tiene el país en materia de implementación de los acuerdos?

Temas habrá de sobra: La desmovilización de las Farc, si tiene lugar; el desarme y la reintegración de 25 o 30 mil combatientes a la vida civil; los parámetros de justicia transicional que se apliquen… “Eso demandará mucha creatividad porque son temas sensibles y debemos estar preparados”.

El maestro citó como ejemplo la prevención y estigmatización que expresa al sociedad frente a los excombatientes que se reintegren. ¿El periodista será parte de la vocería que contribuya a la estigmatización o cubrirá la importancia y el valor que tiene la reintegración? De ese tamaño son los temas que los periodistas tendrán por delante.

En ese contexto, los medios y los reporteros deben tener clara la complejidad de los acuerdos que se alcancen y todo lo que implica aplicarlos (instituciones nuevas, plazos, metas, seguimiento, etc.) para estar a la altura de lo implica un buen cubrimiento.

 ¿Qué potencial tienen los medios en internet para hacer un cubrimiento de mayor calidad en temas de paz?, se le preguntó al maestro de la FNPI. Sobre el particular Sierra estima que el potencial es gigante y el camino por recorrer muy grande. Los grandes medios, dice, ya han mostrado que el futuro está en Internet y no en las plataformas tradicionales. En el plano de las comunidades locales, los proyectos informativos en la web son muy poderosos porque cada vez hay más acceso, más herramientas (muchas de ellas gratis) y mayor familiarización con esta plataforma.

En sentido similar se expresó Margarita Barrero Fandiño, del diario EL COLOMBIANO y tutora del taller. Sin embargo, a esta experta en contenidos digitales le preocupa que hay muchos medios y periodistas que desconocen o no dominan las herramientas que potencian la penetración en el público y facilitan la interacción con la audiencia.

Los medios regionales tienen limitaciones de acceso a herramientas digitales, en algunos casos por escasez de recursos. Para Borrero Fandiño esto no debe ser un obstáculo ya que en la web abundan los sitios y herramientas gratuitas que son muy potentes y de relativo fácil manejo. Le preocupa que el cambio cultural sea más lento. “Si realmente queremos alcanzar metas lo primero que debemos cambiar es la mente de las personas que nos rodean. Muchas veces los propietarios o directores no le apuestan a estas plataformas porque no las entienden. Si uno las conoce, la tarea que tiene es enseñar y sensibilizar y los cambios se verán”, advierte.

Para poner las herramientas digitales (aplicaciones, redes sociales) al servicio de un periodismo de calidad, sintonizado con las audiencias, Borrero Fandiño invitó a los reporteros participantes del taller a probar constantemente, experimentar y atreverse a fracasar.

En el proceso de aprendizaje recomienda a los medios que no tienen grandes equipos y recursos, que busquen asesorías en línea, prueben formatos y modelos que han sido exitosos (ajustados a sus propias necesidades y contexto) y lancen luego sus propias iniciativas.

En la jornada de taller con los reporteros, Borrero Fandiño entregó varias claves sobre cómo trabajar en internet; la más importante de ellas, la planeación de la estrategia. A diferencia de los medios tradicionales, en la web no basta una buena historia con una excelente reportería y calidad narrativa. Para tener el impacto que buscamos se requiere un ejercicio previo que implica hacerse preguntas sobre cómo llegar a la audiencia, entre ellas:

¿Cómo generar mayor tráfico directo?

¿Cuál será la estrategia de redes sociales?

¿Cómo será la campaña de expectativa?

¿Quiénes serán los influenciadores?

¿Cómo titular para ser localizados por la audiencia en los motores de búsqueda?

¿Cuál será el listado de palabras clave?

¿Cuál es la red social indicada para cada tema?

¿Cuál es la hora de salida más adecuada de la publicación?

“Todo eso hay que planearlo de manera creativa y si no lo hacemos el resultado es inferior”, señala Borrero Fandiño, quien, por último, reconoce: “Normalmente los periodistas no vemos estas cosas, pero hoy son fundamentales para llegar a donde queremos”.