El momento de La Habana

Todo está cambiando en el proceso de paz

Todo está cambiando en el proceso de paz. Las partes quieren, visiblemente, un acuerdo. Y, aunque ambas están poniendo las condiciones para lograrlo, el acuerdo está difícil.

El tiempo presiona. La gente en Colombia no entiende –y ya no acepta– eso de ‘negociar como si no hubiera guerra y hacer la guerra como si no hubiera negociación’. Las medidas de desescalamiento –nueva palabra en el vasto diccionario de paz colombiano– son frágiles. El cese unilateral de las FARC es inverificable y sujeto a provocaciones de lado y lado (remember el Cauca). La suspensión de bombardeos es a discreción del Presidente y de las presiones de los militares y la oposición.

Lo que era una negociación pausada, de un punto al siguiente, se convirtió en una simultaneidad de comisiones y subcomisiones en la que es cada día más difícil para el país orientarse y entender qué se está haciendo en La Habana. Las partes están preocupadas por la (falta de) comunicación del proceso, pero es poco lo que hacen para ponerle remedios efectivos. La famosa pedagogía del gobierno no arranca; la de las FARC es para sus propias filas y poco dialoga con el país normal.

Cada día hay más extranjeros a bordo: el discreto y efectivo enviado de Estados Unidos; el de Alemania, que no ha ido a La Habana; el uruguayo Bayardi y la ‘comisión exploratoria’ de Naciones Unidas que, con un secretario general asistente a bordo, fue a la isla este fin de semana a ver qué quieren las partes de la ONU (¿misión de paz con músculo, o solo un pequeño comité que ayude a diseñar monitoreo y verificación de un cese bilateral aún distante, u otra cosa?); Kofi Anan sigue ahí, por los laditos; y hasta parece que habrá un enviado de la Unión Europea.

Sí. Llegó el momento decisivo. 33 años después de iniciar la primera negociación, las FARC están ante el dilema final de disolverse como organización armada. Y el gobierno, ante el de darles un trato digno, sin sublevar a la oposición, a los militares, a los empresarios, a los ganaderos y un largo etcétera de estamentos que, si el trato es digno, habrán de dar un paso al frente y hablar de lo que hicieron en el conflicto armado, al igual que los guerrilleros.

En el tema de justicia –en el que están todos involucrados (por eso está a bordo el abogado gringo que tanto molesta a algunos sectores)– y en el de cese bilateral definitivo, que es donde se concentra la discusión de cómo se desmovilizarán las FARC, está concentrada toda la negociación en estos días.

Esos son los dilemas de este momento de La Habana. El momento crucial. Pronto se verá cómo se resuelve.

  • chemasolar

    Que los Medios masivos de comunicación, comiencen a resarcir todo el daño que han hecho con la constante desinformación, la que es propia de quienes ostentan el poder, y son los dueños de la comunicación.
    aún hoy a estas alturas y a portas de un paso a cambiar, por lo menos el distanciamiento que existe, entre dos antagónicos, producto de la desigualdad social, que para nadie es secreto y que ha generado el conflicto, la gente del común sigue marcando culpable elegido, por quienes han estado encargados de dirigir el pensamiento de masas.