Relatoría del taller para periodistas de internet

Cartagena de Indias, Colombia

15,16 y 17 de octubre de 2015

Convocan: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano –FNPI–, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz de Colombia.

Relatora: Jessica Paola Ponce Aguirre

 

Maestro: Álvaro Sierra

Periodista, profesor y conferencista en temas de medios, paz y conflicto, y drogas ilícitas. Ex editor general de la revista Semana. Con casi 30 años de experiencia en cubrimiento y análisis de conflictos armados. En los últimos, Sierra ha sido profesor invitado en la Universidad para la Paz, en San José de Costa Rica, para enseñar anualmente el curso de maestría “The Role of the Media in Conflict Prevention and Peace Building” (“El papel de los medios en prevención de conflictos y construcción de paz”), diseñado junto con Clyde Sanger y Medios para la Paz, una organización de periodistas colombianos. Desde 2013 coordina en Colombia los talleres regionales organizados por la FNPI para el cubrimiento periodístico de las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc.

Biografía tomada de www.fnpi.org

 

Asesores invitados:

Leonardo Rodríguez, editor web de El Espectador.

Margarita Barrero, macroeditora digital de El Colombiano.

Mauricio Builes de Pacifista.

Palabras clave: Proceso de paz, Oficina del Alto Comisionado para la Paz, FNPI, Conflicto en Colombia, negociación, reparación, medios de comunicación, regiones, víctimas, reconciliación, posconflicto.

Del pasado 15 al 17 de octubre se reunieron en Cartagena 31 periodistas de diferentes medios on-line, convocados por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, para participar en el seminario – taller: Periodismo Paz y Regiones para Periodistas de Internet, dirigido por el maestro Álvaro Sierra, experto en el cubrimiento de temas relacionados con conflictos armados, paz y drogas ilícitas.

Ricardo Corredor Cure, Director Ejecutivo de la FNP, se encargó de darle la bienvenida a los periodistas a quienes les recordó la importancia que tiene para la Fundación acompañarlos en el proceso por el que atraviesa el país.

“Empezamos yendo a las regiones, sentando las bases para comprender este proceso que es muy dinámico y complejo y en la medida en la que avanza toma caminos que pueden ser inesperados (…) En los dos primeros años nos dedicamos a la comprensión especialmente en las regiones, este año nos enfocamos en las historias sin perder de vista el proceso y pensando en el posconflicto. Pensamos que lo mejor de sacarlos de sus redacciones es que tuvieran tiempo para pensar en lo que estaba pasando, para reflexionar”, dijo Corredor invitando a los talleristas a que aprovecharan el espacio en el que además de contar con la guía de expertos iban a poder tener un dialogo enriquecedor entre ellos.

Hecha esta introducción el turno para dirigirse a los comunicadores fue para Jenny Carolina González de la unidad de comunicaciones de la Oficina del Alto Comisionado Para la Paz (OACP), quien inició explicando las dinámicas que rigen el funcionamiento del grupo encargado de comunicar y brindar los insumos requeridos por los medios de comunicación regionales, nacionales e internacionales en temas referentes a las negociaciones que se adelanten entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc en la Habana.

González explicó la manera en la que funciona la estrategia de comunicación del Gobierno, que tiene como fin primero proteger el proceso y habló de la experiencia puntual con los talleres dirigidos a periodistas, impartidos con el apoyo de la FNPI, en los cuales el objetivo es “brindarles todas las herramientas para que puedan hacer mejor su trabajo”.

A su turno, Álvaro Sierra especificó cual sería el formato de trabajo de los tres días de taller, cuya finalidad – resaltó – es que las historias propuestas por los asistentes se discutan y queden encausadas hacia la producción final.

Las recomendaciones de Sierra a los periodistas de internet se enfocaron en la búsqueda de aspectos distintos del proceso, el análisis de contenido de los medios de comunicación y el explorar maneras creativas sobre algo que aparentemente todos sabemos.

“El año pasado el énfasis estaba en la victimización, este año lo hemos puesto más en el propio proceso, explicar qué es lo que está en discusión, qué se puede implementar en las regiones donde ha habido poca cobertura (…) Este taller tiene un énfasis particular en el lenguaje porque internet tiene peculiaridades muy precisas. Muchos estamos apegados al mismo modelo de los impresos y eso hay que reevaluarlo”, dijo Sierra.

Mario Morales, director del observatorio de medios de la Universidad Javeriana, empezó su intervención explicando que el observatorio que dirige no tiene como fin acusar o señalar la manera en la que se está haciendo periodismo sino que es un mecanismo para aportar insumos al ejercicio periodístico.

“La mirada es comprensiva, quienes trabajamos en el observatorio también somos periodistas (…) Un monitoreo entrega observaciones, fotografías del momento en la perspectiva de que los editores lo consideren los aprovechen o los desechen, lo importante es abrir el debate, centrar la mirada”, indicó Morales.

En el ejercicio en el que participaron los periodistas de los diferentes medios, el director del Observatorio los invitó a hacer una mirada general de la manera en la que los periodistas han observado el conflicto y como han asumido los medios el proceso de paz desde sus inicios.

¿Cuáles son los estándares de calidad de la información en el cubrimiento del proceso de paz en Colombia en prensa escrita y canales de televisión? ¿Cómo las audiencias están recibiendo esos contenidos?.

Caracterizando las agendas, las narrativas y estéticas, el Observatorio le ha hecho seguimiento al cubrimiento que los medios escritos y audiovisuales han hecho del proceso de paz con las Farc.

Mario Morales le explica a los talleristas que basados en análisis cuantitativo y cualitativo es posible establecer las representaciones e imaginarios que los medios hacen tanto de las negociaciones en la Habana, como del conflicto armado que vive el país.

En cuanto al número de piezas publicadas por los medios de comunicación relacionadas con el proceso de paz, Mario Morales manifestó a los talleristas que, en definitiva, el más recurrente era la columna de opinión, lo cual resulta tan interesante como polémico.

¿Las audiencias antes de recibir información pura y dura están recibiendo información tratada?, planteó el director del Observatorio, quien siguiendo con su reflexión agregó que el público “debería primero acceder a la información para la formación de su criterio y no información tratada (…) Eso nos da el primer indicio de cómo se están abordando los públicos”.

El analista agregó que el número de crónicas e historias publicadas por los medios de comunicación siguen siendo reducidos y que las entrevistas y los artículos de opinión siguen acaparando los contenidos.

De igual manera, Morales aseveró que la narrativa periodística ha interpretado el proceso de paz a partir de lo que sucede en La Habana y no en las regiones e invitó a los comunicadores asistentes al taller a realizar trabajos apoyados en el análisis.

En cuanto a las fuentes de donde proviene la información utilizada por los medios de comunicación, Morales comenta que el 36% de esta no especifica su origen, 12% proviene de entrevistas, 11,5% de foros y eventos, 5,2% corresponde a boletines de prensa y el 1,3% se apoya en publicaciones de las redes sociales.

En este punto, algunos de los talleristas comentaron que el “blindaje” de las mesas de diálogo en La Habana hace que la información no sea tan accesible, en lo que les dio la razón el maestro Álvaro Sierra.

“…La falta de acceso ha limitado las historias (…) la discusión es cierta, si nos limitamos a los comunicados, el proceso no es solo lo que las partes están negociando y sobre eso hay poca información rica. Yo no he visto desarrollar a los medios los puntos de lo que se ha acordado. Esos desafíos no se están desarrollando”, dijo Sierra.

Haciendo una reflexión acerca de las historias más recurrentes y lo novedoso del proceso, que se debería estar contando, uno de los periodistas asistentes al taller llamó la atención en cuento a lo que ocurre en las salas de redacción, donde “lo que no vende no se publica” y con ello argumentó que no se haya salido de las historias de víctimas para pasar a lo que se ha venido desarrollando en las mesas de diálogo.

“Si solo fijamos la mirada en la agenda y en la mesa conociendo las dificultades de trabajo, nos vamos a quedar circunscritos a un solo foco, pero si comprendemos el proceso de paz de manera más abarcadora tenemos territorios inmensos por explorar, que es parte del reto de este taller (…) Fallamos porque nos concentramos en la agenda temática, en los acuerdos generales, solo miramos resultados (…) Hemos graduado a las redes sociales como fuentes periodísticas así ellas mismas no se consideren fuentes periodísticas. Las redes sociales son conversaciones, no tienen ese carácter”, dijo el investigador del Observatorio de Medios.

Uno de los comunicadores se dirigió a Morales y le preguntó ¿qué tan grave es que la información no tenga un origen específico? A lo que el investigador contestó que cuando no se menciona la fuente “puede significar mimetismo y que se construye en base en lo que dicen otro, porque no tengo información de primera mano (…) Entramos en el terreno de las suposiciones y en ese terreno siempre podemos ser injustos”.

Dándole continuidad al tema de fuentes, Mario Morales señaló cuando se trata de medios on line, el 56% de las narrativas de paz son incluidas en el home de estos sitios y que los géneros periodísticos más recurrentes son: la noticia con un 33%; el análisis de contenidos con un 14.8%; la columna de opinión con 11.5%; notas breves se encuentran en un 10.8% y con solo un 3%, la crónica periodística etapa presente, al igual que el perfil que en el monitoreo solo aparece con un 1.9%.

Por otra parte, Morales señala que la mitad de las piezas analizadas no tienen la firma de un periodista y que el 53% de las notas van firmadas por la unidad, el medio o la sección en la que están ubicadas.

¿Internet privilegia el individualismo? – cuestionó uno de los periodistas a Mario.

“La primera hipótesis es que pensamos a Internet como un barril sin fondo, sin corte de cuentas en extensión y tamaño y la paradoja es que según los estudios de lecturabilidad la gente lee breve. Solo el 7% de las personas se demora más de 7 minutos en una página de internet. A las audiencias les hace falta alfabetización especial y es que las audiencias también deben entrenarse para consumir y mientras eso no pase leerán en lo analógico. Mientras que en los medios existe una camisa de fuerza performativa, en donde lo distinto no tiene cabida, en internet esas posibilidades se amplían, eso explica la aparición de análisis y crónicas enfocadas en el interés del periodista. Se empiezan a visibilizar los perfiles de los periodistas. Hay gente queriendo hacer cosas diferentes y eso se manifiesta en esas narrativas donde no están estandarizadas las agendas, todavía estamos en exploración, en un proceso de ensayo y error”, manifestó Morales.

Invitando a los periodistas a hacer una reflexión acerca del “epicentro de los acontecimientos”, Morales reveló que en el monitoreo de medios, los boletines y comunicados de prensa representan el origen de la información en un 21.7%, el 18.5%, no especifica y el 18.5% son entrevistas.

Según Mario Morales, los medios colombianos han narrado emocionalmente el conflicto y aún lo siguen haciendo.

“No estábamos preparados y por eso hemos pasado de la incredulidad y el escepticismo a la cautela, de esta a la exaltación, de allí al pesimismo y en otro momento al determinismo, esto es el producto de rutinas periodísticas alienadas y entrenadas durante años, colmadas de repetidas formas expresivas centradas en la polarización, la discriminación y victimización, contadas de manera episódica, discontinua y sin contextos profundos, sin tejido narrativo… Una montaña rusa, periodismo hecho a distancia, basado en declaraciones, machista, guerrerista, un discurso de odio”.

En cuanto a los estándares de calidad periodística, Morales concluyó que las piezas periodísticas surgidas del conflicto y actual proceso de paz se fundamentan en fuentes oficiales. “En ellas prima el quién sobre el qué, muchas con una única fuente, que en muchos casos son el Gobierno o los voceros”.

Después del análisis de la información recolectada por el Observatorio, Mario Morales planteó a los talleristas lo que en materia de periodismo se puede hacer en lo que resta del proceso y lo que vendrá, una vez se firmen y refrenden los acuerdos.

Múltiples voces de la información, dignificar a las víctimas, salir del círculo de la guerra, reconstruir la verdad histórica y la verdad presente sobre mínimos de verificación, narrar los distintos tipos de violencia dentro del conflicto, escuchar los debates contrarios, velar por que haya equidad de géneros en las voces, fueron algunos de los aspectos que Morales mencionó.

Agregó además que los periodistas deben ser menos reactivos y más proactivos, maximizar los aciertos, comunicar para la paz, usar más adjetivos y menos metáforas, más memoria, más autoestima en un proceso como el que Colombia está viviendo, desarrollar la creatividad y ser más innovadores, romper con la idea de que solo lo violento es noticia, salir del circulo de vencedores y vencidos y por encima de todo “exorcizar sus propios egos”.

“Los relatos de hoy harán parte de la historia del país, no solo del presente. Lo que estamos contando ahora va a ser la historia del país, por eso nos debemos reconciliar, perdonar, reparar, retejer, restañar (…) el discurso de odio no tiene que ver con lo que dicen las fuentes si no con la narrativa. Son las primeras en dar ejemplo de dar perdón”.

En este punto, uno de los comunicadores asistentes al taller le preguntó a Morales cómo el Observatorio llegó a dichas conclusiones a lo que el investigador contestó diciendo que el análisis del discurso de las información emitida por distintos medios, fue posible ir de lo cuantitativo a lo cualitativo y ver resultados del cruce de variables que dejan por sentadas las mencionadas consideraciones.

Jenny Carolina González, de la unidad de comunicaciones de la Oficina del Alto Comisionado Para la Paz, estuvo encargada, durante el seminario taller, de explicarles a los periodistas cuál es la estrategia de comunicaciones que la OACP ha manejado durante los tres últimos años, con el objetivo de preservar las conversaciones que se desarrollan en La Habana.

“Cubrir La Habana es complicado, es cierto. Tratamos que el alto comisionado tenga un encuentro con los periodistas y les de el contexto de lo que está pasando sin que esto tenga repercusión en la mesa. En La Habana se da el ritmo de cómo funciona la mesa de negociaciones. Sin embargo nos hemos abierto más a ruedas de prensa, comunicación más directa y proactiva, a llenar vacíos de información y conquistar redes sociales desde diferentes frentes de comunicación como medios digitales, institucionales y haciendo mucha presencia en la regiones”, mencionó Jenny Carolina.

La comunicadora también se refirió a la entrevista que después de dos años de diálogos concedió el jefe negociador, Humberto de la Calle al periodista Juan Gossaín.

– ¿Por qué Juan Gossaín si existían solicitudes de medios nacionales e internacionales previamente? Porque se pensó en un periodista independiente, que cediera el material a todo el mundo y por eso se hizo con él.

Además de la página web de la OACP, González le explicó a los talleristas que se han desarrollado otros medios digitales pensados para diferentes públicos, con información actualizada del proceso.

“Urna de Cristal y Agenda Colombia son algunos de ellos, en los que están presentes las instituciones del Estado, se hace pedagogía y se resalta el papel de cada sector en la construcción de la paz (…) porque para nosotros el fin del conflicto se va a firmar en La Habana, pero la construcción de la paz se va a dar en las regiones, por eso siempre estamos trabajando fuertemente en las regiones con mesas técnicas con mandatarios locales, para que estos puedan interpretar y saber cuál va a ser su papel en la construcción para la paz; Red de Alcaldes y Gobernadores; Red de territorios por la paz, una valiosa herramienta para conocer el proceso; foros, talleres para periodistas; Encuentros Regionales de Paz con líderes campesinos; Personerías de Paz en movimiento, con lo personeros regionales; Audiencias con mujeres y comunidades étnicas; talleres en comunicación para el desarrollo, entre otros”.

A su turno, Mariana Otoya, en representación de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, se dirigió a los talleristas y les habló de algunos detalles del punto cinco acordado por las Farc y el Gobierno, referente a víctimas y sobre la creación de una jurisdicción especial para la paz y de qué manera, esta funcionaría.

El reconocimiento, responsabilidad, satisfacción de derechos, participación, esclarecimiento, reparación, garantías de hechos victimas protección y no repetición, principio reconciliación y enfoques de derecho, son el eje, según explicó Otoya, de dichos acuerdos.

En torno a esta información, los periodistas discutieron cuáles serán las penas que cumplirán los guerrilleros que sean judicializados y en qué cárceles se tiene previsto que paguen sus condenas.

Otro de los interrogantes que surgieron de parte de los comunicadores fue si las Farc reconocen la justicia ordinaria colombiana y de qué manera se refrendarían los acuerdos en torno al modelo de justicia.

“¿Quién va a elegir a los magistrados del tribunal? ¿Qué va a pasar si el acuerdo no es aceptado? ¿El gobierno ha pensado en una estrategia para que este tribunal no sea un remedo de la Comisión de Acusaciones?

En este punto, el maestro Álvaro Sierra recordó que si bien se tiene pensada una estructura jurídica que va a ser muy completa, solo cuando se aprueben todos los puntos se sabría en realidad cómo va a funcionar.

“Esto se puede caer con la refrendación. Al final del día serán los colombianos los que aprueben el acuerdo. La paz no se hace en La Habana, es un acuerdo de país” señaló Sierra.

Aclaradas las inquietudes de los periodistas respecto al funcionamiento de las mesas de diálogo en La Habana y los puntos ya acordados en el proceso, Álvaro Sierra invitó a los comunicadores a socializar los temas de los trabajos propuestos para el taller, a manera de sala de redacción.

Secuestros, regiones afectadas directamente por el accionar de las Farc, óptica de las víctimas frente a los puntos acordados por guerrilla y Gobierno, dinámicas del desminado conjunto, nuevo modelo de justicia e historias enfocadas a la reconciliación, entre otros, fueron los planteamientos del grupo de periodistas.

Durante el ejercicio, los asesores invitados, Mauricio Builes y Margarita Barrero, así como el maestro Sierra intervinieron llamando la atención de los comunicadores respecto al uso de lugares comunes, temas muy generales e historias que se han replicado en diferentes lugares y medios.

En cuanto a las historias de víctimas, Sierra recomendó darles una mirada que las conecte con el esquema de justicia propuesto en La Habana y todo lo que viene adelante.

“Podría ser que la cárcel no sea una manera de resarcir a las víctimas. Habría que ver qué piensan ellas de dicho acuerdo. Consultar a las más emblemáticas. (…) debemos tener criterio para seleccionar a los protagonistas de nuestras historias”, dijo Sierra.

Jenny Carolina González, propuso a los talleristas que contaran historias que no hayan sido visibles en otro momento y a trabajar en temas que ofrezcan información que la gente no conozca.

Durante la socialización de propuestas, se visualizaron entregas en series, libros y macrositios web debido a la amplitud de los temas de los talleristas los cuales fueron tomando más forma con el trabajo posterior a la asesoría por grupos programado para la jornada del segundo día.

Jorge Restrepo, profesor de la universidad Javeriana y director de Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), se unió al seminario para compartir con los periodistas de las regiones el análisis sobre la “Situación del conflicto durante la negociación con las Farc y prospectiva pos acuerdo”.

Para empezar, Restrepo aclaró que la información procesada es recogida de decenas de fuentes, entre las que se cuentan medios de comunicación regionales, grupos inmersos en el conflicto, ONG, iglesia y defensores de los derechos humanos, entre otros.

Refiriéndose a la intensidad del conflicto, el director del Cerac aseguró que desde octubre 2012 el conflicto no ha alcanzado los niveles de intensidad que se han registrado en los momentos de mayor recrudecimiento, lo cual se traduce en menos víctimas y menos muertes humanas. Al mismo tiempo, comentó Restrepo se nota una reducción en los accidentes contra civiles y ataques a las poblaciones y en cuanto a la presencia de las Farc en las regiones esta no se ha incrementado, sino que por el contrario ha habido lugares que han sido abandonados por la guerrilla.

“En ambas fases del proceso, la pública y la secreta, se ha presentado un fuerte desescalamiento de acciones violentas, por primera vez este ha sido recíproco. Aunque la fuerza pública no cambió sus esquemas de operación”.

A esto, uno de los periodistas cuestionó la manera en la que se realizan los análisis y se redactan los informes del Cerac.

“¿Si hay un operativo, cómo el Cerac lo conoce?”, a lo que Restrepo respondió diciendo que muchas veces estos son reportados por la fuerza pública o por la misma guerrilla.

“Si se conoce, lo medimos. Se registra el evento y nosotros lo ponemos como no corroborado. En general, las Farc reportan lo que la fuerza pública hace sobre ellos, en su contra. En lo que son malísimos es en reportar lo que ellos hacen (…) Con esa información se puede corroborar si ha habido un desescalamiento de las acciones de la fuerza pública, por ejemplo”.

Pasando a otro punto, el analista de conflictos armados, violencia y su impacto sobre el desarrollo, se refirió al cambio significativo en los objetivos de las Farc, lo cual se ve reflejado en la “reducción de violencia contra la población civil. Reducción muy marcada que es producto del proceso de negociación. Las Farc ha hecho un trabajo importante en cuanto al control y comando de sus fuerzas. No solo reconoce sino que reduce”.

Sin embargo, Jorge A. Restrepo aclara que el Cerac ha reportado un aumento de acciones violentos contra la infraestructura económica y objetivos de oportunidad de la fuerza pública, relacionados con la extracción de hidrocarburos, malla vial y servicios públicos.

Teniendo en cuenta esto, uno de los periodistas del Caquetá acotó que a pesar de que se nota algún desgaste en la guerrilla, esta, buscando que acciones de mayor impacto incursionaron en daños al medio ambiente dado que esto tiene un mayor costo para el Estado.

“¿Se puede determinar los delegados de las Farc que están en La Habana tienen el mando de las tropas o si los que estaban en el monte han mutado y se han ido a las ciudades?”, preguntó otro de los comunicadores.

A lo anterior, Restrepo respondió que “las Farc nunca estuvieron divididas y que las columnas móviles, por diseño, tienen una gran autonomía operativa. Es una célula que no tiene una jerarquía organizacional”.

“Nos están vendiendo que va a ser un escenario nocivo, vamos a estar peor después del proceso de negociación. Claro que hay riesgos pero yo le apuesto que vamos a tener un escenario prospectivo de mayor seguridad para la nación y las personas, sostenido en reformas institucionales, ley de víctimas, restitución de tierras, implementación de acuerdos parciales, selectividad de acción militar, desescalamiento y preparación para el fin del conflicto (…) En esta transición no vamos a volver al pasado. A las Farc ya no le sirve la violencia ni en términos criminales”, aseveró Restrepo.

Uno de los periodistas le preguntó entonces a Jorge Restrepo – “Ante dicho análisis los periodistas se preguntaron cómo va a ser la transición de la guerrilla a la vida civil, especialmente la de los frentes que tienen relación con el clan Úsuga, ¿solo van a cambiar de nombre?”.

“Se espera que haya diseñada una política pública que sea regionalizada, eso ha sido mencionado por el Alto Consejero; la construcción de paz requiere transición regionalizada que considere la gran diferenciación que tienen las Farc en términos regionales. Las Farc son tremendamente diferentes frente a frente, región por región, sus fuentes de renta, la relación con la comunidad, hasta el grado de adoctrinamiento político es diferente y eso requiere un plan particular. El esquema que se va a funcionar en Córdoba, puede que no aplique a la zona del Catatumbo”, contestó el director de el Cerac.

En cuanto a los retos que tienen que ver con la seguridad, otro de los comunicadores preguntó si “esa guerra del monte y fusiles no pasaría a la ciudad, acrecentando el problema que hay con las ollas de microtrafico”, cuando se firmen los acuerdos.

A dicho cuestionamiento, Restrepo aseveró que no cree posible que eso suceda y agregó que “en términos generales no creo que se conviertan en grupos de crimen organizado, aunque es un riesgo latente que los grupos de milicianos se conviertan en grupos de provisión de servicios de seguridad armada. Eso ya sucede en el Casanare y Vichada, por ejemplo, donde hay proveedores de seguridad armada ilegal”.

“En el Putumayo hay alianzas con la guerrilla de las Farc y esto cada vez se torna más fuerte, hay temor a las alianzas entre paramilitares y guerrilla. ¿Cómo bajarle la temperatura al temor por esas alianzas?”, preguntó uno de los periodistas al maestro en economía del Cerac.

“Estas son alianzas del crimen organizado con grupos locales de la guerrilla. No se trata de una alianza estratégica, no es una decisión de las Farc. Es un serio problema, la respuesta no es militar, no podemos cometer el error de Guatemala que es involucrar a la fuerza militar en la lucha contra el crimen organizado”, puntualizó el ponente.

En cuanto a los “Territorios del posconflicto”, otro de los comunicadores pidió a Restrepo que se refiriera a dicho tema, a lo cual el analista contestó que “Esto no se puede medir, se puede hablar cuando no solo ha desaparecido la amenaza y hasta que no haya un acuerdo en el que las Farc haya renunciado a la violencia y a la amenaza de uso de la violencia no se puede hablar de posconflicto, mientras eso pasa vamos a estar en transición. Ya en Colombia hay muchas zonas que están en proceso de transición. Hasta que no haya un acuerdo declarado habría conflicto. En tanto no nos deshagamos del ELN, no se puede hablar de posconflicto”.

Teniendo en cuenta que la participación de las Farc en política fue un tema reiterativo dentro de las propuestas de los talleristas, Restrepo también se refirió a esta inquietud resaltando que “una de las dificultades cuando nos planteamos qué va a pasar, es que no sabemos qué va pasar y en el periodismo todo se hace sobre los hechos. No hay que plantear lo que viene. Es más fácil ubicar problemas reales y mediante un análisis decir: “estos problemas cómo van a ser atendidos, cuáles son los problemas y cuando los haya identificado decir cuáles son los retos que se vienen encima”.

Continuando la discusión sobre lo que los periodistas deben hacer en ejercicio de su labor, la asesora invitada Margarita Barrero Fandiño, afirmó que más allá de que “como editor digital o jefe de estrategia digital se tenga que generar tráfico porque es negocio, lo principal sigue siendo hacer periodismo (…) Utilizar las redes sociales no significa que haya una estrategia digital. Los formatos son decisiones pero hace falta estructurar. Todo requiere estrategias periodísticas clarísimas y eso es lo mas difícil”.

Siguiendo el cronograma y listos para reunirse con sus tutores, Álvaro Sierra le indicó a los periodistas la importancia de prestarle más atención a las iniciativas surgidas del corazón de las regiones, teniendo claro que ya se ha avanzado en temas sobre desarrollo rural, participación política, drogas ilícitas, víctimas y desminado conjunto.

En cuanto al acuerdo sobre justicia, Sierra llama la atención de los talleristas recalcando que en este punto la negociación tiene una fecha límite, por primera vez, aceptada tanto por el Gobierno como por las Farc, además de que la guerrilla acepta un mecanismo judicial colombiano.

En cuanto a los cambios en las dinámicas, Sierra señaló que durante los últimos acuerdos se han manejado temas simultáneos interconectados, lo cual hace que surjan negociaciones y subcomisiones (redacción, técnica, genero, justicia, reparación y paramilitarismo) paralelas a la mesa.

“Lo de los ciclos rígidos se terminó. Acordar a medida que se vaya negociando es lo que sucede en La Habana. La manera de comunicar es totalmente diferente. El 23 de septiembre todo cambió, ahora existe un horizonte próximo para el cierre y es el 23 de marzo de 2016”, dijo Sierra.

Como parte de su intervención, el experto en temas de medios, paz, conflicto, y drogas ilícitas, le mencionó a los periodistas que la implementación, verificación y refrendación está por pactarse (…) Tenemos la mirada muy puesta en el conflicto y poco en lo que va a pasar adelante y eso está reflejado en las propuesta que hicimos aquí”, mencionó Sierra refiriéndose a los trabajos a desarrollar por los participantes en el taller, agregando que “los temas, los enfoque y los géneros que vamos a utilizar van a ser muy distintos, no nos alcanzamos a imaginar el impacto que esto va a tener en nuestra vida profesional”.

– “La opinión pública es muy fácil de manipular y la gente sigue en la posición de que esto es entre dos bandos”, reflexionó uno de los periodistas, a lo que Álvaro contestó diciendo que es una prioridad que los medios se involucren en temas que tengan que ver directamente con posconflicto, transición, pos-acuerdo, y priorización , una vez se firmen los acuerdos.

Ante la creación de nuevas instituciones y nuevos planes locales y regionales, Sierra insistió en que es un deber de los periodistas dar una explicación fina y detallada de lo que esto significa.

“Se necesita una ciudadanía muy activa para la construcción de la paz, confianza, reconciliación y convivencia. En un contexto complicado marcado por la corrupción, el papel élites regionales, la falta de confianza y la baja participación social, debe haber un cambio. Se debe fortalecer el tejido social mediante estrategias para fomentar la participación política ciudadana, lo cual se tiene que lograr hoy para que no haya obstáculos cuando haya que hablar de paz”, señaló Sierra.

El maestro de la FNPI insistió también en que los comunicadores pueden darle a la gente las herramientas para narrar paz como un país diferente ofreciendo espacios a la ciudadanía.

“Tememos un universo de herramientas para fortalecer la participación ciudadana para construcción de la paz. Como los medios de comunicación y las diferentes comunidades estamos pensando esa construcción de paz, más allá de la negación del conflicto, esa es la cuestión y para eso necesitamos una enorme movilización social”.

“El final del conflicto se logra en la Habana pero la construcción de la paz se va a dar en las regiones, ¿cuánto se va a demorar eso?”, preguntó a Sierra uno de los periodistas.

A la pregunta el experto contestó que “va a ser un proceso muy largo, imagínese que vamos a construir Estado. Todos esos espacios y llegar acuerdos con las comunidades y que se desarrollen los programas de desminado, asistencia técnica, todo eso toma mucho tiempo. Hay que transformar territorios”.

– “¿El Gobierno ha pensado en el presupuesto para avalar los programas en las regiones?”, planteó otro de los comunicadores.

“No le puedo decir cuánto es, pero le puedo decir que sí. Trabajando con las entidades responsables, se hace la estimación de cuanto se necesita para eso. En la fase de alistamiento se deben garantizar los recursos para llevar a cabo esas transformaciones”, respondió Álvaro Sierra.

Inquieto por la marcada corrupción que caracteriza muchas regiones del país, un comunicador cuestionó a Sierra acerca de las garantías que deberán existir una vez firmados los acuerdos para que estos se cumplan y no se pierda la plata.

“En la medida en la que la ciudadanía participe debería acabarse la corrupción y el clientelismo y si se informa y se sabe colectívamente qué se va hacer, va a haber menos chance de que se roben los recursos, pero si la gente no participa o está mal informada eso va a pasar. El reto de la participación es enorme. Es un tema que hay que tomarse muy en serio (…) Ha habido experiencias relativamente exitosas que han sido ejemplo que dejan lecciones interesantes. Que la participación nos ayude a blindarnos. Usted tiene el poder, no tiene que hacerlo todo el Estado, tiene que haber un cambio de mentalidad a nivel social, no puede esperar a que el Gobierno lo resuelva todo, el país no es el Gobierno y hay muchos actores que tienen responsabilidad en esto, uno de ellos es el de los periodistas y los medios, debe haber una decisión nacional que apunte a eso”.

Culminando el taller, el maestro Sierra se dirigió una vez más a los periodistas y destacó varios temas.

“Hablamos de lo difícil que es empezar a vivir otra vez, en situaciones de conflicto como el de Colombia creer es muy difícil, uno se rutiniza en eso y pensar que es posible que la sociedad cambie es extremadamente difícil y no se cambia por decreto. Este es un primer elemento. Por otro lado, los acuerdos dependen del calibre de la participación ciudadana, lo cual implica un cambio terriblemente profundo en la sociedad. En ese cambio el periodismo juega un papel fundamental. En el momento en el que se firmen los acuerdos el papel de los medios locales va a ser fundamental. Crecimos cubriendo un conflicto humano y si no cambiamos de ‘chip‘ se nos va a acabar el oficio. Las agendas tienen que cambiar profundamente y en este proceso el éxito, en parte, tiene que ver con la labor de vigilancia, la calidad del periodismo y la información que se le entregue a la población, eso va a ser decisivo”.

Después de haber trabajado con un grupo de periodistas durante el taller, Margarita Barrero, macroeditora digital de El Colombiano, hizo algunas recomendaciones para los comunicadores activos en los medios.

En términos generales, la periodista consideró que es necesario que los periodistas que asisten a los talleres lleguen a estos con información la básica necesaria para desarrollar sus historias.

“Lo primero que debería hacer un periodista es venir con la información, no todos saben hacia dónde van, no traer la reportería básica dificulta el proceso. Para ellos es bueno hacerlo antes, lo mejor es que vengan preparados con más datos contenido, texto… en casi todos los casos hay un desconocimiento de los puntos claves del acuerdo, por eso acuden a historias de víctimas que siempre son lo mismo. Los puntos tampoco han sido indagados por ellos y todos esos puntos son muy ricos para empezar a hacer trabajos periodísticos. El tema de víctimas es recurrente y la gente no los está leyendo. Ahora estamos en otro momento”, dijo Margarita.

La tutora continuó llamando la atención acerca de sesgo que sigue existiendo entre internet y los medios impresos y aseguró que a su manera de ver no existe un concepto multiplataforma para los periodistas, que insisten en propuestas pensadas para medios planos, “ellos no piensan que en internet pueden volar, pueden soñar, pueden hacer cosas increíbles (…) son despectivos con el tema, como si periodismo y mundo digital no compartieran relaciones y eso es totalmente falso, no hay nada que se vincule más y se vaya a seguir vinculándo tanto como lo digital y el periodismo. No solo es hacer periodismo bueno, sino saber cómo lo vas a presentar y esa parte es prácticamente nula”.

Por otra parte, Margarita anotó que en espacios como los tallleres de Periodismo, Paz y Regiones, de la OACP y la FNPI, lo que se podría esperar de los periodistas es que tengan planteamientos claros frente a las historias a desarrollar y las estrategias que usarán para masificarlos.

“Nos estamos quedando en el título, sumario y lead, el mundo digital no es el enemigo ni el que está acabando con los medios escritos, es un aliado importantísimo para construir periodismo. En un mundo tan globalizado como el de hoy no se puede sobrevivir si no eres masivo y para ser masivo no existe mejor herramienta que internet. Por otro lado, no se les puede olvidar que el periodismo toda la vida se va a hacer de la misma manera, hay que hacer reportería, buscar temas, investigar y todos los días hay que actualizarse y estar pendiente de lo que pasa. A veces los periodistas somos muy sobrados y ese es el error, eso no debería pasar, es buenísimo saber, pero lo mas importante es entender que puedes seguir aprendiendo, este momento de la historia nos da una lección de vida a quienes estamos haciendo periodismo. Somos transmisores de un mensaje importante y debemos analizar la información, en el análisis es donde nosotros podemos brillar”, concluyó Barrero.

A Leonardo Rodríguez, editor web de El Espectador, la experiencia con el taller le mostró que en términos generales que hay una clara falta de preparación de los periodistas para trabajar temas referentes al proceso de paz, aunque tengan amplio conocimiento acerca del conflicto

“En términos generales lo que se encuentra uno es que hay falta de preparación (…) sorprende que desde las regiones no haya un mejor contexto de lo que está sucediendo. Si esas herramientas periodísticas es difícil que se monte un buen título, un buen lead, que presenten una buena historia. En cuento a los temas y propuestas muchos llegan con tema improvisado y eso es terrible para el taller. Hace falta un poco más de compromiso de preparación, hay que meterle ganas. Seguimos pensando que el conflicto es de víctimas y seguimos queriendo pobretear a la gente y en eso la narrativa es la misma, no estamos pensando en posconflicto, hay que buscar evolución y no la hay”.

Por su parte, el periodista Mauricio Builes, quien también participó en el taller como tutor invitado, se refirió a los temas propuestos por los periodistas e invitó a los comunicadores en ejercicio a cambiar sus narraciones fundamentándose en el proceso de paz.

Dentro de los temas propuestos, Builes encontró que las víctimas e historias de personas afectadas por el conflicto siguen siendo las más comunes, sin que haya cabida para reflexiones derivadas de lo que viene aconteciendo en La Habana y en las mismas regiones.

 “…Hay muchas ideas pero pocas historias. Lo que pasa con muchos de nosotros es que no estamos acostumbrados a narrar la paz, ni temas de posconflicto porque, en términos generales, nunca lo hemos vivido. Nuestro deber ahora es buscar temas con lo que no solo la gente se pueda identificar, sino que proporcionen conocimiento, es probable que las historias estén al lado y no las veamos porque estamos acostumbrados a la guerra. En términos de implementación de acuerdos hay mucho por hacer, mucho por explorar. Eses es el reto ahora”.