Relatoría del taller Periodismo, paz y regiones para periodistas de TV

Participan

  • Álvaro Sierra – Maestro

Es periodista con cerca de 30 años de experiencia en cubrimiento y análisis de conflictos armados. Desde enero de 2011 y hasta 2014 fue editor jefe de la revista Semana, en Bogotá. Entre 2000 y 2008 fue corresponsal,  editor de páginas editoriales y de opinión, y editor adjunto del diario El Tiempo de Colombia. En los últimos años ha sido profesor en la Universidad para la Paz, en de Costa Rica, para enseñar el curso de maestría “The Role of the Media in Conflict Prevention and Peace Building” (El papel de los medios en prevención de conflictos y construcción de paz). De 2008 a 2010, coordinó la Maestría de Estudios de Medios, Paz y Conflicto y fue profesor asociado. Actualmente publica periódicamente el blog Paz, guerra y periodismo.

  • Johanna Cárdenas – Oficia Alto Comisionado para la Paz
  • Julián Arévalo – Oficia Alto Comisionado para la Paz
  • Carlos Julio Betancur – Tutor invitado – Series y documentales
  • Mauricio Alejandro Builes Gil – Tutor invitado – Pacifista Vice Colombia
  • Héctor F. Córdoba Castaño – Tutor invitado – Los Informantes- Caracol TV
  • Mario Enrique Morales Rincón – Experto invitado – Universidad Javeriana
  • David Fernando Correal – Experto invitado – Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC)

Cartagena de Indias, 11 – 13 de septiembre de 2015

El taller Periodismo, Paz y Regiones, dirigido a periodistas de televisión de todas las regiones del país se convirtió en un escenario de reflexión, debate y aprendizaje para manejar las nuevas narrativas que deberán aplicar los comunicadores una vez se haya firmado el proceso de paz.

En la capacitación se presentaron conclusiones interesantes de las negociaciones, vistas desde diferentes puntos analíticos, tales como la del observatorio de la Universidad Javeriana, quien ha realizado un seguimiento muy preciso de lo que está pasando en el proceso de paz, la de la Oficina de Alto Comisionado para la Paz, quien explicó la nueva estrategia de comunicación del Gobierno y los beneficios y oportunidades que ofrece la llegada de la paz, la del Centro de Recursos para el análisis del conflicto (CERAC), que expuso la evolución del conflicto armado, y finalmente, la mirada conceptual por parte del maestro de la FNPI, Álvaro Sierra, quien aterriza la actualidad del proceso y orienta como debe ser el cubrimiento del mismo.

De otro lado, los comunicadores asistentes contaron las propuestas de historias de sus regiones en las que se muestran acciones propias del posconflicto, para con la ayuda de los tutores, elaborarlas, producirlas y proyectarlas.

Relatoría: Mavy Ester Viñas Amaris

Palabras claves: Acuerdo, seguridad, cubrimiento, desescalamiento, reparación, beneficios, paz, reto.

En un proyecto investigativo académico, que se realiza desde 2002, la Pontificia Universidad Javeriana aporta una serie de insumos para el cubrimiento responsable del conflicto armado desde la percepción de un observatorio que no funciona para acusar, sino para encontrar los estándares de calidad que tiene el mismo y garantizar a los ciudadanos una información oportuna y veraz.

En ese orden de ideas, la primera característica importante que se estudió está relacionada con los espectadores y su comportamiento. Es así, como se observó que a mayo de 2015, las audiencias están pensando lo que pensaban los líderes de opinión hace tres años; lo que quiere decir, que sería la primera vez que entendemos cómo se produce el moldeamiento de la incidencia de los medios de comunicación en la conformación de opinión pública y cómo las audiencias van adoptando sus posiciones frente a los fenómenos y a los procesos.

En los observatorios de medios donde se analizaron las agendas narrativas, la estética del cubrimiento de la información escrita, audiovisual, el enfoque, las fuentes, el lenguaje y el contexto, se pudieron determinar otros descubrimientos importantes para tener en cuenta.

En prensa escrita, por ejemplo, el género que más se ha trabajado dentro de la temática del proceso de paz son las columnas de opinión, le siguen las noticias, las notas breves, las caricaturas, las entrevistas y finalmente los análisis.

En en el caso de la televisión la cuestión varía un poco y el liderazgo lo tienen las noticias en sí. Acá se evidenció que las narrativas televisivas son iguales desde la lógica de la percepción y la preferida son las reacciones de las opiniones, no son los hechos, ni los estudios, ni los análisis sino la reacción y la polémica.

Por su parte el observatorio también identificó una serie de bondades y dificultades, propias de cualquier proceso y que a continuación se describen.

DIFICULTADES:

  • Como es un proceso de confidencialidad y restricción, no hay acceso a la información, es un proceso blindado.
  • Hay ausencia y escasez en las estrategias de comunicación con carencias periodística.
  • Las miradas de los periodistas están puestas en la agenda, pero no en los puntos; falta que se estudien uno por uno para que el periodista extraiga otros insumos que le permitan contar diferentes cosas.
  • La dinámica ha sido la misma, de declaraciones donde se consiguen dos fulles, se hacen dos off y concluye en forma repetitiva. Esta forma de narrar en tv genera en las audiencias rutina o monotonía y en el periodista un hábito reiterativo, igual y sin novedad.
  • Excesivo centralismo del cubrimiento porque el epicentro de la narración está en Bogotá y muy poco en La Habana y en las regiones.

POSITIVO:

  • El despliegue es importante y se observó que más de la mitad de las notas lo tienen elevado.
  • Los datos muestran que el carácter confidencial de la mesa se ha cumplido y que el protocolo que rodea el dialogo se ha mantenido.
  • Los acontecimientos contextuales que rodean la información se relacionan con otros procesos de otros países o con mirada introspectiva y eso lo hace rico en narración.

PARA TENER EN CUENTA:

“Si hay tiempo para pos producir con imágenes y música, ¿por qué no hay tiempo para la tematización, para investigar o contextualizar?” comentó el conferencista Mario Morales al exponer la importancia de que las noticias sean completas e integrales en cuanto a información.

Paralelo a ello se refirió al cuidado en el momento de seleccionar las imágenes de archivo, puesto que en ocasiones se utilizan de manera contradictoria desde el punto de vista de la percepción. “Por ejemplo, estamos hablando de una guerrilla que quiere negociar y aparecen imágenes de la guerrilla en combate. Esto no tiene coherencia informativa, se convierten en narrativas bipolares y pueden suscitar en la audiencia contradicción”, puntualizó el expositor.

Con respecto al manejo de las fuentes, el género que la define es mayormente masculino, esto quiere decir que el proceso se ve desde una mirada masculina y en algunos casos está llevado al machismo.

“La propuesta que estamos trabajando es hacer un listado de posibles fuentes más allá de las que se usan cotidianamente, tener acceso a otras que se integren a las que ya están y tener puntos de vistas que sirvan para ampliar y diferenciar. El número de fuentes no hacen calidad sino el contraste de ellas” añadió Morales.

Con respecto a esas fuentes la que más información genera es el gobierno, posteriormente los sujetos sociales, luego el equipo de negociadores, las organizaciones sociales, los sujetos colectivos y finalmente los grupos ilegales y la comunidad internacional.

 

OTROS HALLAZGOS:

“Los análisis muestran igualmente que no estábamos preparados para este proceso, el término de desescalamiento fue tomado de manera sesgada, han existido momentos de efervescencia y momentos de pesimismo”, indicó el experto de la Universidad Javeriana.

Las rutinas periodísticas han sido alineadas y entrenadas durante años con sus correspondientes y repetidas formas expresivas, centradas en la polarización, discriminación y victimización, han sido contadas de manera episódica, discontinua y sin contextos profundos, es decir, sin tejido narrativo.

Se mantienen en algunas lógicas que van desde los eufemismos hasta la utilización del lenguaje de las fuentes. Esos son los dos extremos que da a entender como si fuese desescalamiento del lenguaje, pero en realidad no se nota un hilo conductor desde la lógica del adversario, el tema es absolutamente personalizado, “Santos vs Uribe”, mimético, lo que hace un medio lo hace el otro y eso tiene que ver con las circunstancias del cubrimiento.

Desde la recepción por parte de la ciudadanía, el cubrimiento se ha mostrado monótono, reiterativo, enfocado en comunicados y pronunciamientos, no de periodismo, derechos, las victimas aparecen poco haciendo replicas guerreristas, a veces replicando los discursos de odio de los actores sociales, políticos o armados.

El fundamento esencial son las fuentes oficiales, predomina el quién sobre el qué con una rutina mecanizada, se nota la incidencia de la dialéctica de la redes sociales que ha reemplazado al periodismo de investigación.

Hay una escasez de temas de paz, los medios no proponen los temas de paz, sin embargo, hubo un momento de mejoría cuando enviaron a periodistas especiales a cubrir el proceso.

 

PROPUESTAS PARA MEDIOS Y PERIODISTAS:

Acabar el discurso de parte y contra parte, buscar otras voces para construir otras verdades, dignificar a las víctimas, narrarla desde su condición, salir del círculo de la guerra (vencedor-vencido), no replicar la voz de las fuentes, hacer más bien información con ellas, reconstruir la verdad histórica con unos mínimos de verificación y diferenciar violencia del conflicto, porque solucionar el conflicto no significa solucionar la violencia en un país.

Maximizar los aciertos, utilizar menos adjetivos, menos metáforas, hacer más memorias, mas clima de confort, que suba el autoestima, incluir siempre temas de paz en los consejos de redacción, construir relatos acerca del perdón, apartar lo moralista y lo axiológico.

QUE HACE FALTA:

Más análisis en los debates, que los periodistas sean más calificados con opiniones más organizadas y argumentadas, recurrir a otros géneros innovadores, que sea un periodismo menos reactivo y más proactivo, que rompa con la rutina permanente de las fuentes, que se deje ver al otro sin quitar las consideraciones de los enemigos, humanizar a todas las personas que están participando en el proceso de paz.

La estrategia de comunicación del gobierno no les gusta a los periodistas, pero va en pro de la negociación” con esta frase inició Johana Cárdenas, del equipo de comunicaciones de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OAC) su exposición.

Parte de esa dinámica de comunicación, consiste en realizar comunicados conjuntos que se envían desde la mesa de negociaciones a finales de ciclo. En ellos se narra un poco el estado actual por el que están pasando.

Igualmente están trabajando la comisión técnica del fin del conflicto que es donde están presentes los militares activos en cabeza del general Flores, la subcomisión de género y unas comisiones de oficio, conformada por abogados que están representando tanto al gobierno como a las Farc. Estos juristas laboran en unas mesas que trabajan al tiempo pero no negocian; se encargan técnicamente de preparar unos insumos para que cuando eso llegue a la discusión interna pueda darse de manera más acelerada.

En cuanto al tema de comunicación, el protocolo que el proceso mantiene consiste en “Acelerar en la Habana y desescalar en Colombia” puntualizó en ese tema la asesora del gobierno y para ello se han diseñado unas dinámicas extensas que abarcan diversas modalidades.

Existe, por ejemplo, una página web donde se publica todo lo del gobierno y todo lo que está inmerso en el acuerdo general. En la red igualmente se encuentra el formulario de participación ciudadana que es un mecanismo para que la sociedad civil participe, no sólo con propuestas, sino también con comentarios.

¿Cómo funciona? Se envía la propuesta, las dos delegaciones la estudian y lo convierten en insumos para discusiones interna. Si se hace físicamente se remite gratis a una universidad que se encarga de digitalizarla, analizarla y buscar indicadores que encuentren las necesidades en cada una de las regiones.

“La estrategia de comunicaciones del gobierno a veces nos genera una dificultad y es que no tenemos entrevistas, no damos más acceso, entendemos la necesidad de todos, pero insisto en que nuestra posición está al funcionamiento y al ritmo de la negociación”, recordó la asesora de la OACP, quien además añadió “Claro que eso con el tiempo ha ido cambiando y modificando. Nosotros vimos la gran necesidad de mostrar mucho más porque la gente no sabía lo que se estaba haciendo en pedagogía del proceso, ahora la estrategia de comunicaciones que empezamos a mostrar tiene mayor fuerza”.

Con el tema de acelerar en La Habana y desescalar en Colombia, las comunicaciones se hacen más directas y proactivas. Como protocolo de gobierno siempre están las declaraciones de Humberto de la Calle que las realiza en distintos eventos, sin exclusivas, con el fin de llenar esos vacíos de información y acabar con el hermetismo por parte del Estado. “Nosotros tenemos que salir a aclarar que es lo que está pasando y evitar que otros tomen interpretación del proceso y conquistar el tema erróneamente por las redes sociales”, concluyó Cárdenas.

Por otra parte, se han realizado ruedas de prensa desde La Habana en temas puntuales, se han diseñado las publicaciones de artículos adaptados para prensa y redes digitales que se distribuye en forma equitativa a todos los medios”.

La idea, según la vocera del gobierno, es activar a los miembros del equipo negociador porque se ha perdido espacio con personalidades, con gente que no los conoce y tiene legitimidad, por ejemplo con el sector empresarial, entre otros.

La incursión en medios digitales afirma Cárdenas, es reciente y están enlazados con el equipo de prensa de Palacio. Pronto se abrirá un micro sitio llamado Paz y Gobierno donde se podrá incluir información alterna a la página de la mesa de conversaciones y de la OACP. Será un canal nuevo, en el que también se incorporará otro segmento, que se llama Mitos y Realidades del Proceso de Paz, en los que se encontrarán temas como la creación de reservas campesinas y otros de interés.

El acuerdo lo que busca es poner fin al conflicto armado con la dejación de armas y para que se ejecute lo que hasta ahora se ha convenido en La Habana, se necesita que se cree una manera de asociatividad, donde el gobierno garantice seguridad alimentaria, apoyo a las cooperativas, la cadena de productividad para que el cultivo salga con mejoramiento de vías terciarias, estándares de competitividad en los precios, etc.

Por otra parte, existe un portal de la OACP donde hay una cantidad de productos con fotos didácticas que sirven para aprendizaje al público y se han realizado enlaces con medios institucionales para capitalizar la información en programas como Urna de Cristal y Semana Presidencial.

COMUNICACIÓN EN LAS REGIONES

“En cuanto a la presencia regional, el proceso se concibe en una línea de la paz territorial donde el objetivo es terminar el conflicto y eso no significa la solución de todos los problemas del país en educación, salud, vivienda, lo que se nos viene posterior al acuerdo es un trabajo inmenso con unos retos gigantes sobre todo en los regiones donde es más complicado y afectadas por el conflicto.” Enfatizó Johana Cárdenas.

Por ello se ha implementado una estrategia regional basada en intervenciones de comunicación de manera integral y una de ellas es la realización de los foros regionales de paz que busca formar alianzas con algunos medios de comunicación. Esto genera presencia y legitimidad en la región.

Así mismo, los talleres con periodistas que se han construido con la FNPI desde 2013 por todo el país y en todos los formatos. Como resultado de estas capacitaciones ya hay historias sobre desminados, tierras y otros temas que han sido publicadas.

De otro lado, el proyecto de formación a las emisoras comunitarias también ha sido importante porque los periodistas son líderes en sus comunidades. En la actualidad se han capacitado 23 departamentos y se aspira abarcar a las 652 emisoras que existen en el país.

Igualmente, están los medios regionales para la paz que son encuentros que se realizan paulatinamente. Normalmente se convocan a 400 personas entre organizaciones de campesinos, mujeres, juntas de acción comunal y se estudian propuestas para que la construcción de la paz estable y duradera sea una realidad. Allí los periodistas no sólo son comunicadores, sino que se convierten en actores fundamentales de la población.

OTROS

Comunicación que se realiza conjuntamente con la Misión de Apoyo al Proceso de Paz por parte de la Organización de Estados Americanos en lugares donde hubo presencia de la guerrilla y de desmovilización de AUC.

Estrategia con medios universitarios que se ha denominado Hagamos las Paces. La idea es realizar intervenciones en las universidades para movilizar a los muchachos alrededor de lo que significa la construcción de la paz. Estas motivaciones se hacen desde el arte, la música para generar contenido dentro del proceso y que se pueda crear un programa nacional de voluntariado que asista a las comunidades.

En la parte institucional se cuenta con la red de alcaldes y gobernadores por la paz con un plan padrino, que busca realizar enlaces, diseñar a un formador de formadores que se vuelva multiplicador, replique a los miembros de las instituciones y garanticen la ejecución adecuada de los programas. Igualmente se creó un curso virtual donde se pueden inscribir y acceder al proceso de paz.

Finalmente se encuentran entre otros mecanismos de comunicación, el proyecto con la Personería que busca realizar una reconstrucción de paz a través y con los personeros, la estrategia con organizaciones de mujeres que se hace con las Naciones Unidas y con asociaciones étnicas, el proyecto Pacifista que permite contar a través de medios digitales historias que construyan paz y la estrategia dirigida a niños que con obras teatros y juegos didácticos se les encamina a la resolución de conflictos.

“Antes de arrancar con este tema me gustaría partir de una reflexión que alcancé a escuchar en algunas discusiones y es: “¿De qué hablamos cuando hablamos de paz?, ¿Qué mensaje estamos dando cuando hablamos de paz? La pregunta que nosotros nos hacíamos, no porque lo pensemos, si no porque así se está leyendo, es si la paz es la ausencia de la guerra”, manifestó Julián Arévalo del equipo de la OACP.

Estas inquietudes nacen al observar que uno de los grandes obstáculos que ha tenido este proceso de paz, según algunas encuestas que se han realizado, es la forma como se está comunicando la paz.

JUSTIFICACIÓN:

La lectura que se observa desde algunas informaciones de los medios de comunicación es que pareciera que el gobierno, de alguna forma estuviese tratando de pedir disculpas por llevar a cabo el proceso de paz y explicar que en La Habana no se está regalando al país, en lugar de poner a la paz como prioridad, mostrando los beneficios y oportunidades que trae con ello dado el contexto de la paz territorial.

Cuando se habla de paz territorial quiere decir que se ha visto la concepción de la paz como una oportunidad para llevar a cabo transformaciones territoriales, es decir, no solamente quedarse con un proceso de desmovilización de combatientes que dejan las armas y pasan a la sociedad civil, si no que hay que aprovechar este momento para llevar a cabo unas transformaciones que permitan cerrar unos ciclos de violencia en los lugares más azotados, zonas rurales más marginadas, con mayores índices de pobreza, donde las brechas sociales y económicas son muy grandes.

Sin embargo, cuando uno mira el conflicto armado nota que tiene una presencia más notoria, pues no se circunscribe a una área específica, sino que sus impactos se extienden a todos los puntos del territorio nacional y se reflejan en temas de inseguridad, en costos humanos, impactos económicos, destrucción de la infraestructura, fenómenos de desplazamiento, el debilitamiento de las instituciones, de la confianza ciudadana, daños al medio ambiente y un golpe también muy duro al desarrollo social.

GANANCIAS Y CONVENIENCIAS

Basados en ejemplos de otros países donde ya han existido procesos de paz como Sudáfrica que le pusieron fin a sus conflictos armados, hay que hacer una precisión y es que cuando se habla del fin del conflicto, no se trata solamente de negociaciones o de diálogos de paz. Existen casos que logran terminar el conflicto incluso no por la vía negociada, sino también por la vía militar, que también permitieron una transformación social.

Los cambios que se generan positivamente son:

  1. Costo humano: En Colombia, una de cada tres muertes violentas lo produce la guerra y el primer beneficio de ponerle fin al conflicto es parar esa cifra.
  2. La inseguridad: A pesar de que el conflicto se ha concentrado en ciertas regiones, la violencia permea el resto del país, y los gastos, que son de aproximadamente 1.5 billones al año se destinan para seguridad y defensa se podrían utilizar para todo tipo de proyectos de infraestructura, educación o salud, entre otros.

Si se logra poner fin al conflicto, desde luego, todo el tema de acciones violentas se va a reducir sustancialmente y se tendrá una situación diferente temas de defensa y seguridad.

Actividad económica, desarrollo sectorial, beneficios para empresarios, desarrollo infraestructura, “, ¿qué pasa cuando se firma la paz?, ¿cuál es el costo de la guerra? La tasa de crecimiento anual del PIB, dicen algunos estudiosos, se reduce en promedio un 2.2 % en un país con conflicto armado prolongado a razón de la destrucción de la infraestructura, las bajas tasas de inversión extranjera directa y la reducción de capital humano. La estimación que hacen es que si los gastos de defensa se reducen hacia usos más eficaces y genera más productividad, cada dólar que se redima genera un dólar adicional en el crecimiento del PIB, que es donde se ve el efecto multiplicador de la paz”. Afirmó el asesor de la OACP.

Las estadísticas basadas en ejemplos de otros países que firmaron procesos de paz muestran el crecimiento económico que se ve reflejado en su tasa de crecimiento anual, hay mas exportaciones, inversión extranjera y la producción agrícola aumentaría sus resultados.

“Se piensa entonces que el fin del conflicto se convierte en una oportunidad de negocio, no solamente por la integración de las zonas más golpeadas donde va a haber distritos de riego, adecuación de tierras, extensión de redes de energía, sino también en el universo de nuevos consumidores que es bastante importante”, agregó Julián Arévalo.

Por su parte el turismo, también se extendería, pues si ya no hay conflicto, el país se convierte en una atracción para extranjeros.

En materia de infraestructura está demostrado que una vez se logran los acuerdos de paz en los países, se generan unos impulsos que se manifiestan en aumento en la construcción de vivienda, vías, caminos rurales, acceso a agua potable, etc.

Desarrollo social, “Hace un rato hablaba de los 15 billones de pesos que en promedio nos estamos gastando por encima de los demás países a causa de la guerra, pues bien, todo ese dinero se podría invertir en salud, educación, proyectos de desarrollo, y otros países lo han hecho en forma exitosa” continuó el experto en el tema.

Igualmente algunos estudiosos han estimado el costo del conflicto en temas sensibles como el empleo y el impacto que tiene el conflicto en la capacidad de los trabajadores. “No solamente que a un desplazado se le esté dando la capacidad de trabajar, sino que esto también tiene un efecto psicológico. La presencia misma del conflicto sin que haya sido desplazado todavía el campesino, afecta su capacidad de tomar decisiones. Son personas que van a tener más alta exposición al riesgo y por tanto no van a tener índices altos de productividad .

 

En cuanto al medio ambiente, sería como empezar a revertir los impactos negativos del conflicto armado, tales como los cultivos de coca, las fumigaciones, o la minería ilegal, entre otros.

Confianza ciudadana, Colombia aparece entre los países con confianza interpersonal más baja según una encuesta mundial de valores. En ella se manifiesta que los colombianos no confiamos en los otros colombianos y eso no es accidental ni gratuito ya que el mismo conflicto armado ha deteriorado la confianza ciudadana. Las oportunidades para el desarrollo económico son más limitadas y el capital social de este país es de muy bajo nivel debido a todo lo que genera el conflicto en sí, hay que pensar en un programa de reconstrucción de tejido social.

Instituciones y democracia: Estas desde luego se transformarían con la llegada de la paz. Si el fin del conflicto armado sucede, mejorará la administración de justicia, existirá una mejor distribución de los derechos de propiedad, mayores condiciones de seguridad, más control de la corrupción y garantía de derechos en general.

 

Para iniciar con este tema, se parte de la premisa que expone el conferencista del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (CERAC), David Correal, quien afirma que “inicialmente el conflicto se ha intensificado durante la negociación, pero no ha habido una regresión al pasado”. Si bien es cierto, las acciones violentas por parte de las FARC presentaron un escalonamiento en la fase pública, esas acciones directamente se dispararon, sobre todo con ataques a las fuerzas militares.

La presencia de las FARC se ha concentrado principalmente en regiones donde históricamente han hecho presencia. El conflicto sigue, sobre todo en Cauca, Antioquia y Nariño que es donde se concentran las mayoría de acciones violentas y se ha diversificado según las mismas regiones. Por ejemplo en el Cauca, el tema cocalero es el que prima, en el Chocó son los cultivos ilícitos, en Buenaventura la salida de la droga por el pacífico, igual que en la región Caribe. “Cada región tiene su propia dinamita que se maneja con total diferencia” aseveró el conferencista.

Ahora, si bien es cierto que el conflicto se ha intensificado durante la negociación, es importante anotar que la violencia ha cambiado puesto que se redujo la violencia contra la población civil, pero aumentaron las acciones contra la infraestructura económica y se deterioró la percepción de seguridad.

“Nosotros decimos que el postconflicto ya inició, el gobierno nacional ha ido buscando los acuerdos medianamente entre las partes. Las Farc se han ido preparando para dejar el conflicto y la paz será politizada pues utilizarán más la política como medio de presión para la negociación”, completó el experto en el tema David Correal.

Una particularidad importante para tener en cuenta es que, aunque las Farc se están preparando para abandonar el conflicto, lo están haciendo con riesgos en la transición al posconflicto. Una de las limitaciones para el completo abandono de la violencia, ha sido su continua relación con las dinámicas del crimen organizado, es decir, las asociadas al narcotráfico, extorsión hacia pequeños comerciantes, que las hacen para obtener financiamiento ilegal, es decir, dinero para subsistir.

En ese orden de ideas se encontró que uno de los grandes riesgos de seguridad a futuro después de la desmovilización de las Farc, son las milicias urbanas y las columnas móviles. En estos momentos las Farc demuestran más descontrol sobre sus unidades guerrilleras, esto permite pensar que en el acuerdo final, tal vez se presente una disidencia que se queden con las armas y se crean unos mix entre milicias urbanas y columnas móviles.

“Para mí las columnas móviles son el verdadero riesgo que tenemos para el postconflicto” enfatizó Correal, quien además manifiesta que “el mejor gesto de paz que pueden hacer las Farc, en este momento en la negociación de paz, es indiciar que van a desmontar las esas columnas móviles”.

Paralelo a ello se evidencia que el ELN renació, radicalizó, enriqueció y que los grupos pos desmovilización paramilitar GPDP siguen siendo una amenaza para la seguridad ciudadana.

Respecto al ELN, se observaa que desde el año 2012 ha ido incrementado sus acciones violentas, concentrados en lo que han sido sus objetivos históricos que es la infraestructura económica, el secuestro, la extorsión, las amenazas a empresas petroleras y en algunos casos a la fuerza pública.

El CERAC calcula en este orden de ideas que este tipo de renacimiento es normal al momento de establecer una negociación porque los grupos tratan de establecer su posición con el uso de la violencia como dinámicas cuando se viene un proceso de paz.

Por otro lado al analizar a los Grupos Desmovilizados, uno encuentra que estos se convierten en la principal amenaza de violencia que existe en el país. Aunque ellos han ideado unas acciones del porte paramilitar, se diferencia mucho de ellos. Es un grupo que trata de no ser tan visible, trata de no enfrentarse a la fuerza pública, utiliza la amenaza como forma principal de financiación y como forma de manejar la política, principalmente local, no a nivel nacional, su violencia es menos letal y más selectiva, esas son las diferencias con los paramilitares.

Finalmente se encontró que la inseguridad ciudadana se disparó y se concentra en delitos como violencia contra la propiedad, el homicidio que sólo se redujo en Cali y Medellín y aparece un aumento de la violencia intrafamiliar y sexual. De otro lado la extorsión también se incrementó pues ella es fuente de renta para las guerrillas y GPDP igual que el secuestro.

DÓNDE ESTAMOS, PARA DÓNDE VAMOS:

En este año, la negociación ha experimentado cambios muy grandes y lo primero que hay que resaltar es que ponerle fin al conflicto no significa la paz, sino el fin del conflicto con la guerrilla.

“En la fase de negociación se suscitan toda clases de crisis, si se llega a un acuerdo lo complicado empieza después del acuerdo, es más fácil firmar un acuerdo con las Farc que implementarlo después y en eso es muy importante que no nos hagamos ilusiones” indicó Álvaro Sierra, maestro de la FNPI en el inicio de su intervención.

“En la cobertura periodística cotidiana uno tiene que dejarle claro a la gente que la paz no va a llegar por milagro al día siguiente de la firma de La Habana. Es muy importante también que tengamos claro que la implementación de los acuerdos va ser muy traumática y complicada, el posconflicto que le espera a Colombia es bien difícil”, continuó.

Esas afirmaciones están relacionadas con el desconocimiento de la proporción de las disidencias que se presentarán por parte de las Farc porque está demostrado que no hay proceso de negociación sin disidencia. Normalmente alguien no está de acuerdo y se dedica al narcotráfico, a la extorsión o a otra actividad, con el agravante de que el pos conflicto en este país se inicia con varios grupos organizados poderosos, como narcotráfico, minería ilegal que le da unas complejidades especiales y sirven como alternativa.

Por otro lado es importante analizar que cuando se llegue a la firma de los acuerdos se iniciará un proceso de doble carril divididos en implementación de acuerdos inmediatos y otros de lenta ejecución.

Entre los acuerdos que se implementarán de manera inmediata se encuentran la concentración de guerrilleros y su desmovilización. En este sentido y siguiendo la dinámica, se observa en cuanto a la entrega de armas que las Farc va a pactar un modelo de dejación parecido al del IRA que tuvo dos características distintas a los tradicionales. Una, que se hizo de manera gradual, no fue inmediata y la otra, que fue secreta, o que las armas se la entreguen a una comisión.

Las Farc han insistido mucho en el que el problema es dejación, no entrega y el gobierno por su parte ha insistido mucho en que llámese como se llame, las armas deben quedar inutilizadas, se deben guardar mientras los acuerdos se implementan. Eso es parte de la implementación inmediata así se tarde un año o dos.

En cuanto al acuerdo de participación política, uno de los puntos claves que no se ha apreciado, es que las Farc y el gobierno establecieron que se haga un estatuto de oposición, pero no acordaron el estatuto. Pactaron nombrar una comisión de notable que deberá discutirlo y presentarlo al Congreso, gestión que es de implementación inmediata al igual que los planes de seguridad que acordaron para los desmovilizados.

En cambio hay medidas que están contempladas por ejemplo, en el acuerdo de desarrollo rural, en el de vías terciarias, que se va a demorar de 10 a 15 años, que no pasará inmediatamente. De estos planes que están en esos acuerdos que son a mediano y largo plazo va a depender lo que se llama la construcción de paz, ahí es cuando realmente se empezaría hablar de paz en el sentido más amplio y no en el sentido específico.

Igualmente están la serie de reformas que se ejecutarán para la autorización de nuevas frecuencias de emisoras comunitarias, manejo de la pauta pública a nivel territorial, de gobernaciones y municipios. Esto tomará un poco más de tiempo, pues hay que implementar una legislación, hay que presentarla al Congreso y después reglamentarla.

Por experiencia que tiene Naciones Unidas El primer año después de un acuerdo se decide si el acuerdo funciona o no. El acuerdo está obligado a producir una serie de resultados rápidos para que la paz se vuelva tangible para la gente, así que el primer año es un desafío incluso el gobierno está en discusión sobre un plan de respuesta rápida y focalizado en ciertos sitios neurálgicos y claves.

La cobertura es muy importante tenerla clara y ubicada porque se realizará paralela a la implementación de los acuerdos inmediatos y a los que son más lentos. Esa dinámica se debe manejar aunque a algunos les acompañe la duda de si se podrán hacer las dos cosas al mismo tiempo.

“La duda mía es más política que operativa” comenta el conferencista, “en otros países donde ha terminado el conflicto armado, lo que ha ocurrido es que llega una misión gigantesca de la ONU para reemplazar al Estado porque no tiene capacidad institucional para responder. El tema es si acá en Colombia eso se vaya hacer, pero todo dependería de la voluntad política y los medios de comunicación debemos ser vigilante de que eso ocurra o no”.

Entre tanto, existe otro problema que también se puede encontrar en el posconflicto y son las autoridades locales. Debe existir garantía y hay que ser vigilante de que los dineros se destinarán para las inversiones que requiera la llegada de la paz y que no prime la corrupción.

QUE HAY EN LA HABANA ACTUALMENTE

En el presente hay adelantados tres acuerdos: uno es el desarrollo rural, el de política y el de las drogas ilícitas.

También se han acordado en el punto de victimas 10 principios que son muy importantes que están relacionados con el tema de justicia transicional. Se conformó la comisión histórica del conflicto y sus víctimas y se crearon tres organismos nuevos; dos que están funcionando y uno que lo haría cuando se firme el acuerdo final.

En ese orden de ideas se encuentran entonces la subcomisión técnica, que discute el cese bilateral y de hostilidades como modelos de dejación de armas, la comisión de género y la comisión de esclarecimiento de la verdad.

En la actualidad igualmente existen algunos acuerdos parciales que incumplen la regla de que nada está acordado hasta que todo esté acordado que es la norma general de la negociación. Se encuentran como ejemplo, el desminado conjunto que es un acuerdo que se implementa antes de que todo esté acordado y el de agilizar en la Habana y desescalar en Colombia.

A lo anterior puede sumarse un par de temas que son importantes y que no figuran en los registros noticiosos, pero que hay que contarlos. Uno es que por primera vez los militares y los guerrilleros se hayan sentado hablar, esto denota una voluntad política de ambas partes y el otro, que incluso pasa muy desapercibido, es que van 57 comunicados conjunto, tres informes igualmente conjuntos, piezas que han ido construyendo un lenguaje común en ambas partes. “Eso es una ganancia para apreciarla, que se traduce en una formulación conjunta”, afirma Sierra.

LO NUEVO:

  • En la mesa entró gente nueva del gobierno y las Farc.
  • La Unasur y la ONU con su función de contribuir al diseño y al modelo de monitoreo y verificación del cese de hostilidades bilaterales, nombraron personajes de alto perfil que participan, cuestión que empieza a generar preguntas, tales como si vamos hacia una misión de la ONU en Colombia?.
  • “Además de esos rostros nuevos externos y nacionales, en la negociación ha   cambiado la dinámica de la conversación y eso varía también la cobertura nuestra y las áreas de experticia que tenemos que manejar”, sostiene el maestro de la FNPI.
  • Igualmente, existen otros puntos que se han modificado, tales como el de víctimas, modelos de cese bilateral y definitivo de hostilidades, modelo de dejación de armas, reintegración de las Farc a la vida civil, ataque a organizaciones criminales la corrupción y la impunidad.
  • Otro cambio que ha presentado el esquema del proceso, es que existen varios temas que se tratan al tiempo y que son puntos que están conectados unos con otros. Eso genera algunas inquietudes de forma, como por ejemplo, antes se evacuaba una temática y posteriormente otra, ahora la están haciendo al tiempo y entonces se torna un poco difícil y avanza mucho más despacio.
  • Por otra parte, existen unos cambios metodológicos que vale la pena conocer. Hay una mesa principal y paralela a ella trabajan otras “varias mesitas” que técnicamente no negocian pero que preparan propuestas y la llevan a la principal que es donde se realiza la negociación.
  • Otro cambio sustancial es que los ciclos se han vuelto flexibles, ya no es la cuestión rígida de 10 días de negociación y 10 de descanso.
  • Un elemento nuevo es que se acabó la dinámica de que se hace la guerra y se empieza la negociación como si no hubiese pasado nada. Esto se evidenció luego del ataque en el Cauca a los militares cuando la mesa acordó el 12 de julio que un ataque más contra las Fuerzas Militares y el proceso de destruye.

Ya en otro contexto pero igual de interesante por anotar, es que la gran dificultad del proceso tal como se encuentra actualmente, es tener que lograr algún tipo de sanción y a la vez un tipo de dignidad para el que se está desmovilizando. “Tú no te puedes desmovilizar sino tienes un relato digno que contar para poder convencer a los hombres de que lo hagan” expresó el experto en el tema.

A partir de ello se debe entender muy bien los alcances de la justicia transicional que está diseñada en cuatro ejes fundamentales: Justicia, verdad, reparación y garantía de no repetición.

En ese aspecto un factor clave e importante del proceso y que merece toda la atención, es lo difícil que ha sido para las dos partes el reconocimiento de sucesos. Las Farc se han adjudicado crímenes y esto muestra que se han sensibilizado de alguna manera, cosa que antes no pasaba. Por parte del Estado el reconocimiento ha sido muy limitado, pero igualmente lo ha asumido.

De otra parte, con los ceses unilaterales al fuego se ha reflejado una fuerte disminución de la violencia, que si bien es cierto en las ciudades no se siente, los periodistas han sido muy débiles comunicando este impacto en departamentos como el Cauca, Putumayo, Catatumbo, Norte de Antioquía, etc.

Hay que anotar que estas medidas no han sido solo de las Farc, el gobierno también ha cesado al fuego tres veces y están discutiendo el tema de los niños reclutados, menores refugiados en campamentos de las Farc y búsqueda de desaparecidos, entre otros.

Otro tema al que se debe darle toda la cobertura y que al país urbano no le importa mucho, es el efecto lamentable de la guerra, es decir, la victimización. Entre 2010 y 2014 se generó un millón de víctimas más en el gobierno de Santos, la mayoría son desplazados. Parar la guerra tiene un compromiso moral para el costo humano.

“Hay 6 millones de víctimas, la gran mayoría de desplazamiento, un millón de ellas son productos de hechos distintos como homicidios, violencia sexual, secuestro, tortura etc. Esto por ejemplo, estamos acostumbrado a verlo como parte cotidiana de la vida, pero en diez años no se va a alcanzar a restituir a todas esas víctimas. Ahí es donde se vienen los desafíos” informó Sierra.

OTROS CAMBIOS:

  • El acuerdo entre Cuba y EEUU, cambió mucho el papel de Venezuela en la negociación. Los cubanos son cada vez más protagónicos en la negociación y los venezolanos cada vez menos. Los cambios geopolíticos inciden y hay que tenerlos en cuenta. Por ejemplo, los cubanos presionan ahora muchos más para que las negociaciones se terminen rápido, ya que eso les sirve a ellos como anfitriones para mejorar sus relaciones con el resto del mundo, para integrarse a la comunidad americana, para todo lo que significa el acuerdo con EEUU.
  • Una modificación esencial que merece toda la atención, es que tanto el gobierno colombiano como las Farc están cambiando en materia de comunicación. Eso no empezó hoy, sino que viene desde hace unos meses. Humberto De la Calle ya se dejó entrevistar por un periodista reconocido como Juan Gossain, algunos miembros de la mesa también han empezado a notarse, cosa que antes no se hacía.
  • Por su parte en las Farc también se presentaron cambios. Ellos han sido muy selectivos con los medios pero están entendiendo la necesidad de relacionarse con todos los periodistas, ya no sólo con los regionales, sino también con los nacionales o de “la oligarquía” como ellos los llaman y eso también es muy importante.
  • Existe igualmente un cambio de lenguaje. Se nota un tono distinto, menos agresivo, con menos violencia. En ese contexto un medio de comunicación escrito nacional le preguntó recientemente al Ministro de Defensa que por qué era importante cambiar el lenguaje? y él respondió, que porque era difícil hacer la paz con alguien que maneja el lenguaje de la guerra.

LO QUE FALTA:

“Faltan cosas para negociar. Nos falta el tema de justicia, nos falta el de tema de reparación, nos falta el tema de garantía de no repetición, y se pactó el tema de comisión de la verdad, pero como parte de un sistema de justicia de reparación y no repetición que todavía está por pactar, o sea todo el sistema falta” añadió el maestro de la FNPI.

Sin embargo, aún quedan arandelas por discutir además de la justicia, por ejemplo de qué manera se va a implementar el acuerdo, cómo se van a resolver las diferencias, cómo va a participar la sociedad civil.

Hay toda una intención de elaborar unas propuestas como la de un plan nacional para reparación integral de víctimas que dure 10 años y dedicarle el 3% PIB para ellas.

El gobierno también ha dicho que no se puede esperar a firmar para preparar el terreno de lo que se viene; por eso ya se habla de la conformación de una comisión legislativa especial y se han adelantado conversaciones con el Congreso para que lo que se apruebe en La Habana se vuelva legislación fácilmente. “Me parece que el gobierno ha sido inteligente, en dejar el tema de legislación y justicia transicional en la mesa de negociación, pero lo de implementación se ha ido trabajando”, enfatizó Sierra.

Existen muchas dudas con respecto a que todo quede avanzado en diciembre. La agenda tiene 6 puntos principales, y las Farc han dejado hasta el momento 28 salvedades. El gobierno dice que no son 28, sino que son 6 o 7 y les llama pendientes y en esa diferencia existen muchos vacíos por definir

A eso habría que sumarle todo lo relacionado con el Eln que son unas negociaciones que se sienten muy complicadas porque que tienen un sistema totalmente distinto al de las Farc.

Ellos en propiedad no negocian con el gobierno, es una sociedad civil la que lo hace con propuestas en la mesa y luego estudian si las acogen o no. Esta dinámica es mucho más compleja y eso complica y retrasa la negociación con las FARC.

Finalmente y para tener en cuenta, se observa que el desarrollo de este proceso se está realizando en medio de unas elecciones donde la paz no existe como tema. Se han preparado a unos alcaldes que ya terminan su mandato y no estarán cuando se firme el acuerdo.

SUGERENCIAS A PERIODISTAS:

En este gran reto de cubrimiento del proceso de paz en Colombia, las dinámicas narrativas son totalmente diferentes y hay que prepararse. Por ello el conferencista aporta conocimientos para aplicar a la hora de abordar periodísticamente el mismo.

“Como cubrir lo que viene es el gran desafío nuestro como periodista, si se acaba el conflicto es como si se nos fuera la familia y empiezan una serie de sucesos a los que no estamos acostumbrados por lo tanto hay que hacer un lavado periodístico general” manifestó el experto Sierra.

Uno de los problemas que ha tenido la cobertura del proceso es la falta de creatividad, los periodistas han estado muy pegados de la noticia que no deja de ser importante, pero se excusan en que el gobierno no da información, en que la gente no sabe nada y obviamente la ciudadanía no tiene conocimiento porque precisamente no se le ha informado.

“Existen muchos elementos para contar, por ejemplo, que es lo que se ha acordado, aterrizar lo que ya está definido, publicitar un montón de acuerdos que ya están hechos y hay relativamente poca información seria y profunda sobre eso”, complementó el maestro de la FNPI.

Es importante que los comunicadores a la hora de informar sobre este tema construyan notas sin satanizar. En Colombia los periodistas llevan muchos años por las circunstancias estigmatizando a las Farc y el problema ahora sería que como se está en una negociación, hay que legitimar de alguna manera al adversario y esa es una de las grandes dificultades que se presenta.

En este sentido, la audiencia se resiste a mirar con ojos diferente a la guerrilla pues aún se muestra en toda su complejidad, así que el proceso de legitimación es complicado por eso el público no lo acepta.

Finalmente, es importante destacar que los criterios éticos se han sostenido por parte de los medios de comunicación, la mayoría han sido buenos durante el cubrimiento del proceso de paz y se ha mantenido la construcción de inocencia.

DÓNDE ESTAMOS, PARA DÓNDE VAMOS:

En este año, la negociación ha experimentado cambios muy grandes y lo primero que hay que resaltar es que ponerle fin al conflicto no significa la paz, sino el fin del conflicto con la guerrilla.

“En la fase de negociación se suscitan toda clases de crisis, si se llega a un acuerdo lo complicado empieza después del acuerdo, es más fácil firmar un acuerdo con las Farc que implementarlo después y en eso es muy importante que no nos hagamos ilusiones” indicó Álvaro Sierra, maestro de la FNPI en el inicio de su intervención.

“En la cobertura periodística cotidiana uno tiene que dejarle claro a la gente que la paz no va a llegar por milagro al día siguiente de la firma de La Habana. Es muy importante también que tengamos claro que la implementación de los acuerdos va ser muy traumática y complicada, el posconflicto que le espera a Colombia es bien difícil”, continuó.

Esas afirmaciones están relacionadas con el desconocimiento de la proporción de las disidencias que se presentarán por parte de las Farc porque está demostrado que no hay proceso de negociación sin disidencia. Normalmente alguien no está de acuerdo y se dedica al narcotráfico, a la extorsión o a otra actividad, con el agravante de que el pos conflicto en este país se inicia con varios grupos organizados poderosos, como narcotráfico, minería ilegal que le da unas complejidades especiales y sirven como alternativa.

Por otro lado es importante analizar que cuando se llegue a la firma de los acuerdos se iniciará un proceso de doble carril divididos en implementación de acuerdos inmediatos y otros de lenta ejecución.

Entre los acuerdos que se implementarán de manera inmediata se encuentran la concentración de guerrilleros y su desmovilización. En este sentido y siguiendo la dinámica, se observa en cuanto a la entrega de armas que las Farc va a pactar un modelo de dejación parecido al del IRA que tuvo dos características distintas a los tradicionales. Una, que se hizo de manera gradual, no fue inmediata y la otra, que fue secreta, o que las armas se la entreguen a una comisión.

Las Farc han insistido mucho en el que el problema es dejación, no entrega y el gobierno por su parte ha insistido mucho en que llámese como se llame, las armas deben quedar inutilizadas, se deben guardar mientras los acuerdos se implementan. Eso es parte de la implementación inmediata así se tarde un año o dos.

En cuanto al acuerdo de participación política, uno de los puntos claves que no se ha apreciado, es que las Farc y el gobierno establecieron que se haga un estatuto de oposición, pero no acordaron el estatuto. Pactaron nombrar una comisión de notable que deberá discutirlo y presentarlo al Congreso, gestión que es de implementación inmediata al igual que los planes de seguridad que acordaron para los desmovilizados.

En cambio hay medidas que están contempladas por ejemplo, en el acuerdo de desarrollo rural, en el de vías terciarias, que se va a demorar de 10 a 15 años, que no pasará inmediatamente. De estos planes que están en esos acuerdos que son a mediano y largo plazo va a depender lo que se llama la construcción de paz, ahí es cuando realmente se empezaría hablar de paz en el sentido más amplio y no en el sentido específico.

Igualmente están la serie de reformas que se ejecutarán para la autorización de nuevas frecuencias de emisoras comunitarias, manejo de la pauta pública a nivel territorial, de gobernaciones y municipios. Esto tomará un poco más de tiempo, pues hay que implementar una legislación, hay que presentarla al Congreso y después reglamentarla.

Por experiencia que tiene Naciones Unidas El primer año después de un acuerdo se decide si el acuerdo funciona o no. El acuerdo está obligado a producir una serie de resultados rápidos para que la paz se vuelva tangible para la gente, así que el primer año es un desafío incluso el gobierno está en discusión sobre un plan de respuesta rápida y focalizado en ciertos sitios neurálgicos y claves.

La cobertura es muy importante tenerla clara y ubicada porque se realizará paralela a la implementación de los acuerdos inmediatos y a los que son más lentos. Esa dinámica se debe manejar aunque a algunos les acompañe la duda de si se podrán hacer las dos cosas al mismo tiempo.

“La duda mía es más política que operativa” comenta el conferencista, “en otros países donde ha terminado el conflicto armado, lo que ha ocurrido es que llega una misión gigantesca de la ONU para reemplazar al Estado porque no tiene capacidad institucional para responder. El tema es si acá en Colombia eso se vaya hacer, pero todo dependería de la voluntad política y los medios de comunicación debemos ser vigilante de que eso ocurra o no”.

Entre tanto, existe otro problema que también se puede encontrar en el posconflicto y son las autoridades locales. Debe existir garantía y hay que ser vigilante de que los dineros se destinarán para las inversiones que requiera la llegada de la paz y que no prime la corrupción.

QUE HAY EN LA HABANA ACTUALMENTE

En el presente hay adelantados tres acuerdos: uno es el desarrollo rural, el de política y el de las drogas ilícitas.

También se han acordado en el punto de victimas 10 principios que son muy importantes que están relacionados con el tema de justicia transicional. Se conformó la comisión histórica del conflicto y sus víctimas y se crearon tres organismos nuevos; dos que están funcionando y uno que lo haría cuando se firme el acuerdo final.

En ese orden de ideas se encuentran entonces la subcomisión técnica, que discute el cese bilateral y de hostilidades como modelos de dejación de armas, la comisión de género y la comisión de esclarecimiento de la verdad.

En la actualidad igualmente existen algunos acuerdos parciales que incumplen la regla de que nada está acordado hasta que todo esté acordado que es la norma general de la negociación. Se encuentran como ejemplo, el desminado conjunto que es un acuerdo que se implementa antes de que todo esté acordado y el de agilizar en la Habana y desescalar en Colombia.

A lo anterior puede sumarse un par de temas que son importantes y que no figuran en los registros noticiosos, pero que hay que contarlos. Uno es que por primera vez los militares y los guerrilleros se hayan sentado hablar, esto denota una voluntad política de ambas partes y el otro, que incluso pasa muy desapercibido, es que van 57 comunicados conjunto, tres informes igualmente conjuntos, piezas que han ido construyendo un lenguaje común en ambas partes. “Eso es una ganancia para apreciarla, que se traduce en una formulación conjunta”, afirma Sierra.

LO NUEVO:

  • En la mesa entró gente nueva del gobierno y las Farc.
  • La Unasur y la ONU con su función de contribuir al diseño y al modelo de monitoreo y verificación del cese de hostilidades bilaterales, nombraron personajes de alto perfil que participan, cuestión que empieza a generar preguntas, tales como si vamos hacia una misión de la ONU en Colombia?.
  • “Además de esos rostros nuevos externos y nacionales, en la negociación ha   cambiado la dinámica de la conversación y eso varía también la cobertura nuestra y las áreas de experticia que tenemos que manejar”, sostiene el maestro de la FNPI.
  • Igualmente, existen otros puntos que se han modificado, tales como el de víctimas, modelos de cese bilateral y definitivo de hostilidades, modelo de dejación de armas, reintegración de las Farc a la vida civil, ataque a organizaciones criminales la corrupción y la impunidad.
  • Otro cambio que ha presentado el esquema del proceso, es que existen varios temas que se tratan al tiempo y que son puntos que están conectados unos con otros. Eso genera algunas inquietudes de forma, como por ejemplo, antes se evacuaba una temática y posteriormente otra, ahora la están haciendo al tiempo y entonces se torna un poco difícil y avanza mucho más despacio.
  • Por otra parte, existen unos cambios metodológicos que vale la pena conocer. Hay una mesa principal y paralela a ella trabajan otras “varias mesitas” que técnicamente no negocian pero que preparan propuestas y la llevan a la principal que es donde se realiza la negociación.
  • Otro cambio sustancial es que los ciclos se han vuelto flexibles, ya no es la cuestión rígida de 10 días de negociación y 10 de descanso.
  • Un elemento nuevo es que se acabó la dinámica de que se hace la guerra y se empieza la negociación como si no hubiese pasado nada. Esto se evidenció luego del ataque en el Cauca a los militares cuando la mesa acordó el 12 de julio que un ataque más contra las Fuerzas Militares y el proceso de destruye.

Ya en otro contexto pero igual de interesante por anotar, es que la gran dificultad del proceso tal como se encuentra actualmente, es tener que lograr algún tipo de sanción y a la vez un tipo de dignidad para el que se está desmovilizando. “Tú no te puedes desmovilizar sino tienes un relato digno que contar para poder convencer a los hombres de que lo hagan” expresó el experto en el tema.

A partir de ello se debe entender muy bien los alcances de la justicia transicional que está diseñada en cuatro ejes fundamentales: Justicia, verdad, reparación y garantía de no repetición.

En ese aspecto un factor clave e importante del proceso y que merece toda la atención, es lo difícil que ha sido para las dos partes el reconocimiento de sucesos. Las Farc se han adjudicado crímenes y esto muestra que se han sensibilizado de alguna manera, cosa que antes no pasaba. Por parte del Estado el reconocimiento ha sido muy limitado, pero igualmente lo ha asumido.

De otra parte, con los ceses unilaterales al fuego se ha reflejado una fuerte disminución de la violencia, que si bien es cierto en las ciudades no se siente, los periodistas han sido muy débiles comunicando este impacto en departamentos como el Cauca, Putumayo, Catatumbo, Norte de Antioquía, etc.

Hay que anotar que estas medidas no han sido solo de las Farc, el gobierno también ha cesado al fuego tres veces y están discutiendo el tema de los niños reclutados, menores refugiados en campamentos de las Farc y búsqueda de desaparecidos, entre otros.

Otro tema al que se debe darle toda la cobertura y que al país urbano no le importa mucho, es el efecto lamentable de la guerra, es decir, la victimización. Entre 2010 y 2014 se generó un millón de víctimas más en el gobierno de Santos, la mayoría son desplazados. Parar la guerra tiene un compromiso moral para el costo humano.

“Hay 6 millones de víctimas, la gran mayoría de desplazamiento, un millón de ellas son productos de hechos distintos como homicidios, violencia sexual, secuestro, tortura etc. Esto por ejemplo, estamos acostumbrado a verlo como parte cotidiana de la vida, pero en diez años no se va a alcanzar a restituir a todas esas víctimas. Ahí es donde se vienen los desafíos” informó Sierra.

OTROS CAMBIOS:

  • El acuerdo entre Cuba y EEUU, cambió mucho el papel de Venezuela en la negociación. Los cubanos son cada vez más protagónicos en la negociación y los venezolanos cada vez menos. Los cambios geopolíticos inciden y hay que tenerlos en cuenta. Por ejemplo, los cubanos presionan ahora muchos más para que las negociaciones se terminen rápido, ya que eso les sirve a ellos como anfitriones para mejorar sus relaciones con el resto del mundo, para integrarse a la comunidad americana, para todo lo que significa el acuerdo con EEUU.
  • Una modificación esencial que merece toda la atención, es que tanto el gobierno colombiano como las Farc están cambiando en materia de comunicación. Eso no empezó hoy, sino que viene desde hace unos meses. Humberto De la Calle ya se dejó entrevistar por un periodista reconocido como Juan Gossain, algunos miembros de la mesa también han empezado a notarse, cosa que antes no se hacía.
  • Por su parte en las Farc también se presentaron cambios. Ellos han sido muy selectivos con los medios pero están entendiendo la necesidad de relacionarse con todos los periodistas, ya no sólo con los regionales, sino también con los nacionales o de “la oligarquía” como ellos los llaman y eso también es muy importante.
  • Existe igualmente un cambio de lenguaje. Se nota un tono distinto, menos agresivo, con menos violencia. En ese contexto un medio de comunicación escrito nacional le preguntó recientemente al Ministro de Defensa que por qué era importante cambiar el lenguaje? y él respondió, que porque era difícil hacer la paz con alguien que maneja el lenguaje de la guerra.

LO QUE FALTA:

“Faltan cosas para negociar. Nos falta el tema de justicia, nos falta el de tema de reparación, nos falta el tema de garantía de no repetición, y se pactó el tema de comisión de la verdad, pero como parte de un sistema de justicia de reparación y no repetición que todavía está por pactar, o sea todo el sistema falta” añadió el maestro de la FNPI.

Sin embargo, aún quedan arandelas por discutir además de la justicia, por ejemplo de qué manera se va a implementar el acuerdo, cómo se van a resolver las diferencias, cómo va a participar la sociedad civil.

Hay toda una intención de elaborar unas propuestas como la de un plan nacional para reparación integral de víctimas que dure 10 años y dedicarle el 3% PIB para ellas.

El gobierno también ha dicho que no se puede esperar a firmar para preparar el terreno de lo que se viene; por eso ya se habla de la conformación de una comisión legislativa especial y se han adelantado conversaciones con el Congreso para que lo que se apruebe en La Habana se vuelva legislación fácilmente. “Me parece que el gobierno ha sido inteligente, en dejar el tema de legislación y justicia transicional en la mesa de negociación, pero lo de implementación se ha ido trabajando”, enfatizó Sierra.

Existen muchas dudas con respecto a que todo quede avanzado en diciembre. La agenda tiene 6 puntos principales, y las Farc han dejado hasta el momento 28 salvedades. El gobierno dice que no son 28, sino que son 6 o 7 y les llama pendientes y en esa diferencia existen muchos vacíos por definir

A eso habría que sumarle todo lo relacionado con el Eln que son unas negociaciones que se sienten muy complicadas porque que tienen un sistema totalmente distinto al de las Farc.

Ellos en propiedad no negocian con el gobierno, es una sociedad civil la que lo hace con propuestas en la mesa y luego estudian si las acogen o no. Esta dinámica es mucho más compleja y eso complica y retrasa la negociación con las FARC.

Finalmente y para tener en cuenta, se observa que el desarrollo de este proceso se está realizando en medio de unas elecciones donde la paz no existe como tema. Se han preparado a unos alcaldes que ya terminan su mandato y no estarán cuando se firme el acuerdo.

SUGERENCIAS A PERIODISTAS:

En este gran reto de cubrimiento del proceso de paz en Colombia, las dinámicas narrativas son totalmente diferentes y hay que prepararse. Por ello el conferencista aporta conocimientos para aplicar a la hora de abordar periodísticamente el mismo.

“Como cubrir lo que viene es el gran desafío nuestro como periodista, si se acaba el conflicto es como si se nos fuera la familia y empiezan una serie de sucesos a los que no estamos acostumbrados por lo tanto hay que hacer un lavado periodístico general” manifestó el experto Sierra.

Uno de los problemas que ha tenido la cobertura del proceso es la falta de creatividad, los periodistas han estado muy pegados de la noticia que no deja de ser importante, pero se excusan en que el gobierno no da información, en que la gente no sabe nada y obviamente la ciudadanía no tiene conocimiento porque precisamente no se le ha informado.

“Existen muchos elementos para contar, por ejemplo, que es lo que se ha acordado, aterrizar lo que ya está definido, publicitar un montón de acuerdos que ya están hechos y hay relativamente poca información seria y profunda sobre eso”, complementó el maestro de la FNPI.

Es importante que los comunicadores a la hora de informar sobre este tema construyan notas sin satanizar. En Colombia los periodistas llevan muchos años por las circunstancias estigmatizando a las Farc y el problema ahora sería que como se está en una negociación, hay que legitimar de alguna manera al adversario y esa es una de las grandes dificultades que se presenta.

En este sentido, la audiencia se resiste a mirar con ojos diferente a la guerrilla pues aún se muestra en toda su complejidad, así que el proceso de legitimación es complicado por eso el público no lo acepta.

Finalmente, es importante destacar que los criterios éticos se han sostenido por parte de los medios de comunicación, la mayoría han sido buenos durante el cubrimiento del proceso de paz y se ha mantenido la construcción de inocencia.