Taller “Periodismo, paz y regiones” para periodistas de prensa escrita

Introducción

Convocados por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Oficina del Alto Comisionado de la Paz, 23 reporteros de medios impresos de Colombia se reunieron durante tres días en Cartagena para reflexionar e intercambiar con expertos y colegas información de contexto sobre las negociaciones que adelantan en La Habana (Cuba) el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc.

Los talleristas, bajo la orientación de un maestro de la FNPI (Álvaro Sierra) y tres tutores (Jorge Iván Posada Duque, Mauricio Builes y Elber Gutiérrez), desarrollaron ejercicios prácticos orientados a contar historias desde las regiones, entregar información de calidad a la audiencia y promover el debate público en función de la paz y la reconciliación.

Los reporteros, procedentes de Bogotá (6), Cali (2), Neiva (2), Cartagena (1), Barranquilla (1), Cúcuta (1), Duitama (1), Medellín (1), Pereira (1), Popayán (1), Santa Marta (1), Sogamoso (1), Tunja (1), Valledupar (1) y Villavicencio (1), presentaron y discutieron avances de las historias que trabajarían con los tutores, en un ejercicio que incluyó propuestas de enfoque y estructura de los textos.

El taller fue instalado por el Director de la FNPI, Jaime Abello Banfi, quien llamó la atención sobre el reto que tienen medios y periodistas de informar sobre el conflicto y las negociaciones de paz con criterios de profundidad, transparencia y calidad.

Abello Banfi repasó las múltiples dificultades que ha tenido la negociación entre el Gobierno y las Farc e insistió en lo complejo que resulta informar sobre un proceso que se desarrolla en medio de la guerra y la polarización política.

El director general de la FNPI destacó la alianza entre la Fundación y la OACP y recordó que el taller hace parte de un modelo que se empezó a trabajar en el primer semestre de 2015, que implica seguir reflexionando, produciendo historias y aportando nuevas visiones. En ese contexto, en el segundo semestre de 2015 se realizarán 4 talleres (Prensa, Radio, TV e Internet ) y tres encuentros con directores y periodistas de opinión en Bogotá.

Este trabajo –comentó Abello Banfi–se realiza en el marco de los 20 años de existencia de la FNPI y busca mantener vivo el espíritu de un periodismo independiente, de calidad y ético. Con ello, la Fundación reafirma su compromiso con esa visión de futuro, “un país en paz”.

Por su parte, la coordinadora de medios regionales de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz la Johanna Cárdenas, dio la bienvenida en nombre de la OACP y ratificó la importancia de los encuentros con los periodistas regionales, porque es en las regiones donde aterrizarán los acuerdos que salgan de la negociación para la terminación del conflicto.

En el Taller se presentaron además dos elementos de análisis para enriquecer los puntos de vista de los reporteros y evaluar la forma en que se viene informando sobre el proceso. El primero, los resultados de una evaluación hecha por la Universidad Javeriana al cubrimiento de las negociaciones por parte de los grandes medios nacionales, y el segundo, algunas conclusiones del monitoreo realizado por el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) a los ceses unilaterales del fuego declarados por las Farc en el marco de la negociación con el gobierno.

Los temas del taller se desarrollaron en el siguiente orden:

– Presentación de las conclusiones del monitoreo realizado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Javeriana a la cobertura periodística del proceso de paz, a cargo de Mario Morales, docente, columnista y conferencista en comunicación política, periodismo, medios digitales, TV y ética.

– Presentación de un balance y visión sobre las negociaciones de La Habana y la estrategia de comunicación del Gobierno, a cargo de Johanna Cárdenas, coordinadora de medios regionales de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP) .

– Presentación de los temas por parte de los talleristas.

– Presentación del seguimiento a los ceses de hostilidades declarados por las Farc en el marco de las negociaciones con el Gobierno, por Jorge Restrepo, experto del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC).

– Charla con el maestro de la FNPI, Álvaro Sierra, sobre los avances y la coyuntura del proceso de paz y una mirada periodística a los acuerdos logrados hasta el momento.

– Trabajo de los reporteros con los tutores, consistente en un consejo editorial en el que se perfilan las historias y se trabajan títulos, entradas y estructura del texto.

– Presentación final por parte de cada participante de títulos, leads, estructura de la pieza periodística, listado de fuentes y compromiso de publicación.

El docente e investigador principal del estudio, Mario Morales, inició su presentación aclarando que la investigación “no juzga” el papel de los medios sino que entrega insumos para el análisis y la reflexión. Se trata de una mirada desde las audiencias, que se complementará en una segunda fase con un diálogo con medios y periodistas.

“Estándares de calidad de la información en el cubrimiento sobre el proceso de paz en Colombia en prensa escrita y canales de televisión nacionales”, como se llama el estudio, es un proyecto en desarrollo y tiene como objetivo “establecer si el cubrimiento en prensa escrita, televisión e internet del proceso de Paz en Colombia cumple estándares de calidad periodística y garantiza a los ciudadanos una información rigurosa, oportuna y veraz”.

En la investigación se indaga por el tipo de agenda, los enfoques periodísticos que predominan, las representaciones que construyen los medios en las audiencias, la relación entre las plataformas y se entrega un análisis cualitativo y cuantitativo de los contenidos.

Hasta la fecha de arranque del taller, semonitorearon piezas desde 2012, en plena etapa de exploraciones y acuerdos previos a la negociación, hasta el 31 de julio de 2015. Los investigadores emplearon una metodología de codificación y análisis de la información fundamentada en el análisis de contenido, según expuso Mario Morales, y abarcó los siguientes medios:

Prensa: Diarios nacionales (El Tiempo y El Espectador)

Televisión: Noticieros televisivos de escala nacional (Caracol Noticias y RCN Noticias como canales privados, y los Noticiero CM& y Noticias Uno, como informativos de la televisión pública).

Los siguientes son algunos de los hallazgos de la investigación:

– Los medios no estaban preparados para el cubrimiento. Morales habló de un cubrimiento emotivo que empezó en el escepticismo, saltó al pesimismo, luego al optimismo moderado y en cierto momento exacerbado.

Los triunfos de la Selección Colombia de fútbol en el mundial Brasil 2014, por ejemplo, dispararon el optimismo y el proceso de paz.

– Hay un predominio en el cubrimiento de la perspectiva confrontacional: parte y contraparte.

– Las rutinas periodísticas son alineadas y entrenadas durante años, con formas de expresión repetidas, centradas en la polarización, la discriminación y victimización.

– Las historias son contadas de manera episódica, discontinua y carentes de contextos profundos.

– Mientras que los contenidos informativos son “una montaña rusa de emociones”, los líderes de opinión mantienen una línea a lo largo del proceso.

– Los materiales son monótonos y reiterativos, hay predominio del registro (2 de cada 3 notas son registro), el epicentro es Bogotá, y predominan los comunicados y pronunciamientos de las partes.

– Casi por regla, predomina el periodismo de declaraciones, las víctimas aparecen muy poco (solo en el 1% de la muestra) y el lenguaje es machista y guerrerista.

– En cuanto a estándares de calidad periodística, el estudio resalta defectos que atentan contra la calidad, entre ellos el uso reiterativo de fuentes oficiales, la primacía del quién sobre qué, el unifuentismo, repetición en los sujetos narrados en textos o imágenes, con base en una rutina mecanizada, desconectada, inconexa y sin historia.

– “La dialéctica encendida de las redes sociales” reemplaza el periodismo de investigación y de interpretación.

– Hay escasez de temas de paz no patrocinados.

Lo que hace falta:

Para mejorar el cubrimiento y llevarlo a un mejor nivel de calidad, hacen falta múltiples voces, dignificar las víctimas, salirse del circulo de la guerra (de vencedores y vencidos, de ellos y nosotros), no replicar la voz de las fuentes, reconstruir la verdad histórica y la verdad presente sobre unos mínimos de verificación, y diferenciar entre violencia y conflicto.

Según la investigación también hacen falta más debates entre contrarios para explicar y comprender los temas; recurrir a otros géneros, incluso los innovadores; ser más proactivo y menos reactivo; dejar ver el otro (los otros); humanizar a todos (no deshumanizar al otro), maximizar aciertos; menos adjetivos, menos metáforas fáciles y más memoria, clima y autoestima.

En resumen, dijo Morales en su presentación, “dar bases informativas sólidas para aterrizar los debates y discusiones; llevar a la reflexión a los ciudadanos; ser creativos e innovadores en los contenidos y en los formatos”.

Tareas pendientes

El análisis de la información arroja una serie de tareas para los reporteros y los medios, que Morales resumió así:

– Los reporteros deben incluir temas de paz en las propuestas que llevan a su consejo de redacción y en general a su medio.

– Darle rostro a las víctimas, ponerse en sus zapatos, potenciar su voz a la hora de construir relatos acerca del perdón y la reconciliación nacionales. En suma, dignificar a las víctimas.

– Son necesarias múltiples y diversas voces, saliéndose de categorías de buenos y malos. (Los investigadores definen pluralismo como “la inclusión de voces de todos los lados, no de la dicotomía de parte vs contraparte. Y la diversidad significa equilibrio de todos y no de la aparición excéntrica o exótica de las minorías como espectáculo”).

– Dar un giro, y así como se han construido relatos de violencia, afianzar referentes sociales de paz para que los combatientes asuman que es ineludible negociar sus antagonismos.

– Apartarse de la lógica del periodismo basado en la guerra y romper con el cordón umbilical de la perspectiva disruptiva o violenta. Pero sobre todo ­–indican– salirse del círculo vicioso de vencedores y vencidos.

– Reconstruir la verdad histórica y la verdad presente a partir de unos mínimos de esa verdad. Apartarla de las versiones interesadas de los combatientes o de quienes los auspician.

– Dejar a un lado el periodismo reactivo que espera el estallido, y migrar a uno proactivo y preventivo.

– Humanizar a todos los bandos en lugar de deshumanizar al contrario.

– El conflicto tiene efectos invisibles sobre los cuales hay que hacer énfasis, en lugar de poner el foco solo en hechos visibles y espectaculares como muertos y heridos.

– Abandonar el uso de eufemismos, respetar la intimidad y el fuero personal.

– Enfatizar en el sufrimiento de todos, no sólo el personal.

– Los verbos fuertes a conjugar son: reconciliar, restañar, perdonar, reparar y retejer.

Morales cerró subrayando que, si los medios “se ubican en los puntos de convergencia de los sucesos cotidianos pueden incidir en la construcción de opinión pública, de consensos y disensos”, además de ayudar a reconstruir memoria y a recuperar la autoestima y el optimismo de la gente.

Tras la presentación del estudio, varios talleristas comentaron los resultados y formularon preguntas. Uno de ellos, César Sánchez, de La Lupa Noticias, de Sogamoso, preguntó por las razones del predominio de la opinión en la información de prensa escrita; mientras que Jorge Enrique Meléndez, de EL TIEMPO, consideró oportuno extender y contrastar el estudio con medios regionales y digitales, lo cual “seguramente se mostraría distinta a la presentada en el estudio”.

Otro filón que se abre con el estudio –en opinión de Meléndez– puede ser la comparación del manejo del tema en las negociaciones de El Caguán (realizadas bajo el gobierno de Andrés Pastrana) Vs La Habana.

Por su parte, Álvaro Sierra, señaló que conociendo el cubrimiento de los medios regionales, su inclusión en el estudio no alteraría demasiado las conclusiones

En opinión de Ricardo Cipagauta, del periódico El Mismo, de Duitama (Boyacá), en las regiones el tema de la paz se sacó de las páginas judiciales y se trasladó al espacio político y hay una falta de originalidad patente en el cubrimiento diario.

César Sánchez, de La Lupa Noticias, agregó que es urgente cambiar ese panorama informativo que le ofrece al lector un mismo discurso político e insistió en la necesidad de que se dialogue y se involucre más en estos ejercicios de formación a directores y editores de medios regionales y nacionales.

La coordinadora de medios regionales de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Johanna Cárdenas, señaló que sigue habiendo desconocimiento de los temas que se negocian en La Habana, incluso de los medios más grandes, y que son pocos los reporteros que proponen entrevistas con las mujeres que hay en la mesa de negociaciones, lo cual ayudaría a conocer la perspectiva de las mujeres sobre el proceso.

Cárdenas reconoció que el acercamiento con prensa regional pudo ser demorado pero ya existe y se empieza a ver un cubrimiento de los temas negociados, aterrizados a las regiones. “La conexión entre el proceso y las regiones empieza a verse”, dijo.

El investigador Mario Morales intervino para señalar que si los medios no estaban preparados para cubrir las negociaciones, menos lo estaban las programas de comunicación. “Llegamos tarde y las facultades también tienen una deuda”, sostuvo Morales.

Uno de los temas más complejos de la negociación es la Justicia Transicional. Tanto en lo conceptual, como en la forma de presentarlo a la sociedad, resulta un reto para la prensa. Para hablar del tema, en el taller estuvo Silvia Delgado, asesora OACP, quien presentó algunos antecedentes y un panorama de lo avanzado hasta el momento.

La experta advirtió que Justicia Transicional es un concepto más amplio del que se ha presentado en medios y está basada en unos criterios objetivos. Delgado presentó una línea de tiempo normativa y jurisprudencial que partió de la ley 418 de 1997 hasta el acto legislativo No 1 de 2012, conocido como Marco Jurídico para la Paz.

En ese línea, Delgado explicó que la Ley 975 de 2006 aplica a personas que hayan cometido conductas violatorias de los DDHH, mientras que la Ley 1424 de 2010 entrega beneficios a personas incursas en el delito de concierto para delinquir que contribuyan a esclarecer la verdad.

Por su parte, Ley 1448 de 2011, o Ley de Víctimas, reconoce la existencia de un conflicto armado y llena un vacío en relación con las víctimas de las fuerzas del estado, pero es el Acto Legislativo No 1 de 2012 el que introduce la justicia transicional para todas las partes involucradas en el conflicto armado.

 

El taller tuvo un espacio para la presentación de la coordinadora de medios regionales de la OACP, Johanna Cárdenas, quien señaló que para llenar vacíos en la información, desde el segundo semestre de 2015 el Gobierno emprendió un “Plan de choque” para lograr una comunicación más directa y proactiva y una interpretación propia del proceso. Se inició una campaña de conquiste de las redes sociales que hoy tienen un gran impacto en la agenda mediática y mostrar que “el sí comunica”.

Otra acción del gobierno ha sido ampliar la presencia en medios y cambiar la metodología de manera controlada. En ese sentido es especialmente recordada por su impacto la entrevista concedida por el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana al periodista Juan Gossaín Abdala.

Así mismo, el equipo negociador incrementó las ruedas de prensa desde La Habana para temas puntuales, lo mismo que la participación vía satélite en eventos académicos o gremiales desde Cuba.

La avanzada del gobierno en materia de comunicación también incluyó la activación de miembros del equipo negociador, de acuerdo a su perfil, para estar más presentes en los medios.

Según Cárdenas, la presencia en medios digitales y la publicación de información de la delegación del gobierno en la mesa de conversaciones en medios alternos ha sido otro de los puntales de la estrategia.

Se creó un micrositio en la web de la Presidencia de la República con información sobre la delegación del gobierno en la mesa (http://goo.gl/SIB61a), se entregan informes multimedia sobre los acuerdos y se ofrecen conferencias virtuales con los miembros del equipo negociador.

La presencia regional también fue reforzada. De acuerdo con lo expuesto por la funcionaria de la OACP, se han realizado foros regionales de paz para socializar los logros alcanzados en la Habana y sensibilizar a la ciudadanía frente a su papel en la construcción de paz.

Así mismo, talleres con periodistas para promover la producción de historias en diferentes formatos, y talleres con emisoras comunitarias de los que han salido historias que conectan el proceso con realidades locales.

A esto se suman encuentros regionales de paz en los que se socialización los acuerdos con comunidades de base.

En cuanto a la audiencia institucional, la estrategia incluye el trabajo con autoridades locales, alcaldes y gobernadores, lo mismo que cursos virtuales sobre el proceso.

El segundo día del taller se inició con la presentación de Jorge Restrepo, experto del Cerac, sobre el seguimiento que esa institución realiza al conflicto armado colombiano y concretamente a los ceses del fuego declarados por las Farc desde que están en la mesa de negociación.

Restrepo comenzó por señalar que este ejercicio impone retos como no ser discrecionalmente selectivos e incorporar todas las fuentes de información posibles. La medición incluye eventos como acciones ofensivas de las Farc, combates entre la fuerza pública y las Farc, muertes de civiles, de integrantes de la fuerza pública y de guerrilleros, entre otros.

En lo coyuntural, Restrepo explicó que en el último mes (agosto de 2015) se observó un desescalamiento bilateral en las acciones (acordado y por lo tanto es exigible). Sin embargo, a su juicio lo más interesante es que si se analiza la información entre 2010 y 2015 se aprecian transformaciones en la acción de la fuerza pública, entre ellas acciones selectivas contra las Farc, otros grupos y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

“Son acciones cada vez más inteligentes en términos militares, con más información, distintas a las operaciones de control territorial tipo Plan Patriota”, explicó el experto.

Restrepo presentó una serie de característica que describen el presente del conflicto:

– La violencia es cada vez menos utilizada para avanzar posiciones.

– Cada vez hay menos acciones terroristas.

– Se percibe un proceso de transformación de la violencia en el marco del proceso de negociación, representativo de la voluntad de paz de las partes.

– Luego de los ceses –señaló Restrepo– han ocurrido ataques con objetivos de oportunidad, por ejemplo ataques a la infraestructura (carreteras, oleoductos) y objetivos militares.

– Se han reducido las victimas civiles y combatientes, especialmente las primeras.

– La violencia tiende a ser políticamente incorrecta. Directa o colateral, tiene efectos nocivos para construir poder político.

– Siguen las amenazas a la seguridad, y se puede afirmar que el país está en un periodo de transición, no de posconflicto.

– Crecen las acciones de grupos posdesmovilización paramilitar. Estos grupos, según el investigador, no desaparecieron, si no que mutaron sus acciones y se concentran en utilizar la reputación construida en el paramilitarismo y en amenazar. A su juicio, hoy tienen gran incidencia en procesos políticos locales.

– Los desmovilizados usan la amenaza como herramienta de violencia política y el homicidio como herramienta de captura de rentas. “Se vuelven más políticos en violencia no letal”.

– Las amenazas a la seguridad han mutado, con fuerte preocupación política.

– En el caso del ELN, el Cerac señala que las acciones de esta guerrilla se han radicalizado y lo hacen con el objetivo de llenar espacios que han dejado las Farc.

– Desde 2011 han escalado sus acciones (acciones ofensivas y combates) y renace como fuerza guerrillera.

“A este grupo no le resultará fácil abandonar la violencia porque negociar implica renunciar a la violencia que redescubrieron”, indicó el investigador del Cerac.

El seguimiento y análisis de la información permiten decir a Restrepo que el conflicto de hoy no es el mismo de antes de 2010. Se vive un periodo de transición y la pregunta es hacia dónde virará.

“No vamos a una reedición del escalamiento del conflicto, como ocurrió al final de los gobiernos de Samper o Pastrana”, estima el analista, que pone en el tapete un tema: la violencia política, que a su juicio se deja atrás aunque persisten elementos de riesgo.

Como consecuencia, el proceso de reincorporación a la vida civil de la guerrilla puede ser mas fácil que la ocurrida con los paramilitares.

Para Restrepo un saldo positivo de la negociación es la transición hacia una sociedad mejor en la que la violencia política es más costosa para los grupos, incluyendo los daños de la fuerza pública contra la sociedad civil.

Restrepo dejó una reflexión final: es importante hablar de los beneficios de la negociación por lo que suponen para la vida de la gente. El proceso ha traído ganancias, especialmente a nivel local, que no se han visto desde la comunicación. La información de la violencia es fácil y la sabemos ubicar, la de la paz local no.

Luego de la presentación se abrió un espacio de preguntas. Las siguientes son algunas de ellas y sus respuestas.

 

¿Cuáles riesgos identifican en la etapa de posconflcito?

– La atención de los milicianos, aunque puede ser controlable con programas de desarme general. Se calcula que estos pueden ser 30 mil que requieren un proceso de reintegración especial. Esto no ocurrió con las AUC y tiene consecuencias hoy.

– Las columnas móviles son otro riesgo del posconflicto. Son difíciles de controlar, tienen autonomía operativa y capacidad de acción terrorista. Son 28 con cerca de 3.000 hombres.

– Terrorismo: en un escenario de transición pueden haber actos a gran escala, entre ellos un magnicidio. También pueden aparecer brotes desde la derecha política.

– Crimen organizado por la vía del reciclaje de combatientes. Este es un riesgo que ya se está padeciendo con el caso de las AUC.

– Violencia política: subsistirá una oferta de violencia a los políticos locales que puede ser usada.

– Violencia sexual y al interior de los hogares. En etapa de posconflicto tiende a aumentar por cuenta de que muchos excombatientes regresan a su hogar con procesos de violencia que son difíciles de desaprender.

 

¿Hay unidad de mando en la guerrilla? ¿Pueden haber disidencias?

– Al comienzo las hubo pero han desaparecido. Hay dos que fueron significativas: columnas móviles en Tumaco y Huila.

 

¿Qué se espera de la paz territorial, cómo se construyen?

– No hay instituciones de seguridad pública que reconozcan las diferencias regionales y las diferencias ciudad / campo. Esto amerita una transformación institucional.

– Una las principales raíces del conflicto es la tierra y en varias regiones surgirán problemas con la tierra.

– En el Caribe se fracturó la relación entre ciudadanos y el estado. Se está construyendo una nueva relación que aún es frágil. En vastas zonas de la región no hay seguridad pública.

– Desde la perspectiva del ciudadano y del empresariado, hay Farc en el Caribe. Si bien hubo una derrota militar, queda la página del paramilitarismo y el libro no se ha cerrado.

– El conflicto dejará miedos y asistimos a un proceso de construcción de un miedo colectivo.

El maestro de la FNPI, Álvaro Sierra, hizo un recuento de los avances del proceso, la coyuntura y una mirada periodística a los acuerdos logrados hasta el momento.

Como elementos intangibles pero esenciales de la negociación, Sierra destacó que eternos enemigos, como son militares y guerrilleros, alcanzaron un ambiente de confianza que ni siquiera los miembros de la mesa principal han logrado.

A la fecha, resumió Sierra, gobierno y guerrilla han expedido 57 comunicados (2 comunicaciones por mes) y 3 informes, desarrollando un lenguaje común que es clave para negociar.

Así mismo, en los acuerdos alcanzados (3), el último de desescalamiento, aceptan la competencia del estado en ciertas áreas.

¿Qué ha cambiado en la negociación? Según Sierra, en relación con los dos primeros años hay cambios que son notorios, entre ellos que EE.UU. tenga un enviado especial del perfil de Bernie Arinson; que la ONU enviara un delegado para apoyar el diseño del monitoreo del cese de hostilidades, y que se hayan sumado a la mesa el empresario Gonzalo Restrepo y la Canciller María Ángela Holguín.

Otro cambio significativo es que se pasó de una negociación lineal a negociar temas paralelos. También hay cambios en la metodología: de una mesa se pasó a cinco y se crearon las subcomisiones técnica, de genero, justicia, reparación y redacción.

“Hay preguntas relacionadas con los cambios en la negociación que no se ventilan en los medios”, advirtió Sierra, y comentó que la hora de la verdad del proceso ha llegado.

La negociación en medio del conflicto se agotó y ya hay medidas de desescalamiento de la guerra.

En opinión del maestro de la FNPI los ceses unilaterales que han dejado menos enfrentamientos y menos muertos han sido subvalorados por la opinión. Aún así el impacto humanitario del conflicto sigue siendo alto.

El entorno internacional del proceso también ha cambiado. En esa línea, Sierra subraya el cambio de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, que le restan protagonismo a Venezuela. La crisis fronteriza con este último país no complica tanto la situación con las Farc pero sí los diálogos exploratorios con el ELN.

En esta recta final que señala el maestro de la FNPI, está pendiente el tema de víctimas en el que las partes llevan más de un año negociando sin que haya humo blanco. En la mesa principal también hay temas simultáneos muy gruesos como la implementación y el mecanismo de refrendación de los acuerdos. ¿Qué hacer primero: refrendación o implementación? Se preguntó

Existe la percepción de que la negociación marcha muy lento, lo que le resta apoyo y credibilidad de la opinión pública. Sin embargo, la experiencia de otros procesos, según Sierra, muestra todo lo contrario: de 10 conflictos analizados, Colombia ocupa el séptimo puesto en cuanto a la duración del último ciclo de negociaciones.

DURACIÓN DEL ÚLTIMO CICLO

EN OTRAS NEGOCIACIONES

País Meses
Angola 144
Filipinas 108
Irlanda 96

Sudan-Sur

78
Guatemala: 72
Sudáfrica 72
El Salvador 60
Colombia 32
Nepal 12
Indonesia 8

Por fuera del espacio del taller, el maestro Álvaro Sierra y el tutor invitado Elber Gutiérrez, respondieron interrogantes sobre el papel de los reporteros, entre otros temas:

El papel de la prensa en el proceso.

El que tradicionalmente ha tenido. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías y plataformas, los medios tienen más posibilidad de dar voz a las víctimas, de informar en contexto lo que ocurre con los diálogos y ofrecer una aproximación de la gente a temas que suenan abstractos pero que son muy importantes para todos. En últimas, un papel de enlace entre lo que se hace en la mesa y la audiencia. Elber Gutiérrez.

¿Qué temas le preocupan a la audiencia en relación con la paz?

A veces las preocupaciones son demasiado simplistas, en parte por responsabilidad nuestra y de los medios de comunicación, lo cual es un indicador de que no estamos haciendo bien el trabajo. A la gente le interesa saber si hay o no acuerdos, cuando en el camino hay una gran cantidad de matices que no son contados.

La gente se pregunta, por ejemplo: ¿si se firma el acuerdo con las Farc hay paz? Y resulta que eso puede que no ocurra. La paz con las Farc es eso, la paz con las Farc. Falta ver que ocurre con otros grupos insurgentes, con las bandas criminales, delincuencia común. En últimas ese es otro gran desafío para los medios de comunicación. Elber Gutiérrez

¿Qué otros temas son de interés?

En las grandes ciudades se percibe cierto desgano, falta de preocupación por el tema porque no han sufrido directamente el conflicto. En las áreas rurales hay expectativa por saber hasta qué punto se van a resolver la cosas. Hay escepticismo en ciertas zonas de presencia guerrillera, donde dicen “aquí no cambiará nada”. A partir de allí viene nuestra misión. Debo contarle al señor lo que se está negociando para que tenga elementos de juicio y cambie o reafirme la percepción de lo que está ocurriendo. Elber Gutiérrez

¿Como deben abordar los medios el tema para evitar sesgos?

1- Sin sensacionalismos. Este es un tema demasiado importante en el que existe frecuentemente la tentación de abordarlo con morbo. La guerra es atractiva para contar y ese es un reto grande.

2- Contextualización permanente. Se firmó un punto: hay que explicar qué es, cómo nos afecta, cómo se llegó a ese acuerdo, cuáles son las consecuencias. Eso es clave.

3- Tener múltiples fuentes, alejarnos del oficialismo en la cobertura, lo cual es difícil en el proceso actual. Es difícil acceder a lo que ocurre si no consultas al gobierno o la guerrilla.

A veces nos vamos a los extremos y se opta por ignorar a la contraparte. Ellos dicen cosas y dan luces para entender por qué el proceso se estanca o avanza más rápido. Elber Gutiérrez.

¿En qué punto se encuentran las negociaciones?

Están en la recta final. Y como en las carreras de caballos, en la recta final se pueden caer o quebrar una pata. Es decir, no quiere decir que hay un final asegurado.

Se trata de un momento decisivo en que los puntos clave están sobre la mesa y el nudo gordiano es el tema de justicia. La discusión de las penas es subsidiaria, en cambio el hecho de que haya un proceso judicial sí marca una diferencia muy grande. Ahí la discusión fuerte. El proceso está muy avanzado, uno siente una gran decisión de las partes de llegar a un acuerdo pero hay grandes dificultades. Álvaro Sierra.

El cubrimiento del proceso ha sido difícil, aún más para quienes no tienen forma de ir a La Habana. ¿Qué recomienda en estos casos para informar mejor?

El 99,9% de los periodistas no pueden ir a La Habana, por lo tanto el cubrimiento debe hacerse partiendo de la base de que no puedes estar allá. Es un mito decir que si no estás en La Habana no puedes hacer buen cubrimiento. El proceso produce mucha información, pero debemos estar atentos y tener la energía y la disposición para seguirlo de manera sistemática. Sale mucha información: las Farc hablan cotidianamente y el gobierno está hablando más últimamente.

Los comunicados conjuntos son la bitácora de vuelo y dan mucha información. Van 57 comunicados y tres informes conjuntos. Se han producido dos comunicados por mes. Además hay información de contexto para entender la negociación, para comprender posiciones históricas, para entender las políticas y posiciones del gobierno, y ver cómo evolucionan las posiciones. Si se ponen todas esas piezas juntas es perfectamente posible saber cómo evoluciona el proceso estando en Santa Rosa de Osos, en Leticia o Bogotá. Álvaro Sierra.