• Crédito: Joaquín Sarmiento/FNPI
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Taller Periodismo, paz y regiones para periodistas de prensa escrita

Con Álvaro Sierra

Programa de Formación de Periodistas sobre la cobertura de las

conversaciones para acabar el conflicto en Colombia

 

Cartagena de Indias, Colombia

20, 21 y 22 de marzo de 2015

Convocan: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano –FNPI–, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Maestro: Álvaro Sierra

Es periodista, profesor y conferencista en temas de medios, paz y conflicto y drogas ilícitas. Tiene cerca de 30 años de experiencia en cubrimiento y análisis de conflictos armados.

Fue corresponsal en Rusia, Asia Central y China, editor de páginas editoriales y de opinión, y editor adjunto del diario El Tiempo de Colombia. Entre 2011 y 2014 fue editor general de la Revista Semana. Actualmente publica una columna semanal en el diario El Tiempo y el blog Paz, guerra y periodismo.

 En los últimos años ha sido profesor invitado en la Universidad para la Paz, en San José de Costa Rica, donde coordinó la Maestría de Estudios de Medios, Paz y Conflicto.

Relator: Jessica Paola Ponce Aguirre

Palabras clave: Proceso de paz, Oficina del Alto Comisionado para la Paz, FNPI, Conflicto en Colombia, Farc, medios de comunicación, regiones, víctimas, reparación, reconciliación, post conflicto.

Introducción

El pasado 20 de marzo, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en convenio con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, recibió en Cartagena a los 28 periodistas de diferentes medios escritos del país, que durante tres días participaron el el Taller: Periodismo Paz y Regiones, dirigido por el maestro Álvaro Sierra, experto en el cubrimiento de temas relacionados con conflictos armados, paz y drogas ilícitas.

El espacio, en el que se resaltó la responsabilidad de los medios encargados de comunicar los avances del proceso de negociación entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, en la Habana, propició el debate entre los periodistas que, de acuerdo al contexto que involucra a sus regiones, manifestaron sus diferencias e inquietudes frente a los temas que se han tratado y acordado durante los diálogos.

La elección previa de historias o temas concernientes al proceso de paz y post conflicto, por parte de los participantes, sirvió como fuente de discusión entre los comunicadores y Álvaro Sierra, quien se apoyó en Jorge Iván Posada Duque, jefe de comunicaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica; Marisol Gómez, editora del periódico El Tiempo y Mauricio Alejandro Builes Gil, de VICE, tres editores invitados con una vasta experiencia, que acompañaron la jornada y guiaron el trabajo de los periodistas que tienen como tarea la materialización de sus propuestas, con el fin de que dichos trabajos sean publicados en los medios para los cuales trabajan.

Jaime Abello Banfi, Director General y cofundador de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), recibió a los comunicadores en el hotel Almirante Estelar de Cartagena, donde instaló el taller y celebró que el nuevo ciclo de actividades coincidiera con la celebración de los 20 años de la Fundación.

“Tenemos un compromiso con Colombia, la Fundación se debe al periodismo, pero ante todo al periodismo colombiano y hay mucho que hacer todavía. Hay que resaltar que estamos innovando, cambiando modelos de producción de contenidos relacionados con un tema esencial para el país en este momento de su historia (…) nos enorgullece arrancar en medio del aniversario, con un taller de periodistas”, dijo Abello Banfi a los periodistas.

Como uno de los propósitos de la alianza entre la FNPI y la Oficina del Alto Comisionado, Abello Banfi resaltó que los colombianos deben darle “un espacio a la esperanza, a la idea de la reconciliación y a que unos enemigos históricos pueden sentarse para hacer democracia”, un proceso complejo que “va implicar retos enormes de un país con un historial de corrupción, inoperancia y olvido de las regiones que requieren cambios políticos y reales”.

En su presentación, Jaime Abello le explicó a los talleristas que la Fundación se embarcó hace más de dos años en el acompañamiento del proceso como una manera de honrar a su fundador, Gabriel García Márquez, quien a su manera trató de ayudar a que se abrieran puentes de comunicación, de diálogo político para que los adversarios buscaran una manera de solucionar sus problemas.

El primer taller del año 20

Haciendo referencia a la dinámica que tendría el encuentro de los próximos dos días, Jaime Abello mencionó el esfuerzo que desde la Oficina del Alto Comisionado se ha hecho para crear lazos que fortalezcan la cobertura de un tema tan importante como los diálogos encaminados a un acuerdo que de por terminado el conflicto.

 En este punto, Álvaro Sierra invitó a los periodistas a abrirse a nuevas maneras de manejar un tema que hasta el momento ha tenido un manejo lejano, con cierta dificultad al momento de acceder a la información y que aunque “el lenguaje de la negociación parece aburrido, los medios deben tratar de desentrañarlo”.

“Han sido 20 años de trabajo intenso y todo esto tiene sentido cuando nos encontramos aquí, en un taller que Gabo soñó, un espacio de apropiación de nuevas herramientas de un oficio para el servicio público, que se guíe por la ética pero que es para la gente y que tiene como beneficio último que haya una sociedad mejor informada”, concluyó Abello Banfi.

Una vez Johana Cárdenas, coordinadora de la estrategia de comunicación de la Oficina para el Alto Comisionado para la Paz y aliada en el ejercicio periodístico dentro del proceso, se presentó y saludó a los asistentes, el maestro Sierra explicó las dinámicas bajo las que transcurriría el taller, partiendo de una contextualización de los últimos acontecimientos en la Habana que permitiera, más que la discusión entre talleristas, tener bases sólidas para la producción de piezas periodísticas publicables.

Concentrado en la actualidad del proceso, el maestro Sierra reflexionó acerca de lo acertada que resultó la idea de conformar una nueva comisión incluyente y pluralista, en la que se tengan en cuenta las opiniones no solo de aquellos que apoyan el proceso y que surgió de la necesidad de crear un espacio de reflexión conjunta en el que la paz esté por encima de la política.

Así mismo, Álvaro Sierra habló de los últimos anuncios emanados de la mesa de diálogos como el desminado conjunto y la suspensión de bombardeos por parte de las Fuerzas Armadas a los campamentos de las Farc, muestras que podrían darle paso a un cese de hostilidades bilaterales.

“Si se pueden sentar en la Habana los generales que combatieron con los miembros del las Farc, por qué no se van a poder encontrar en el territorio para desminar. Las cosas están cambiando. No es un cese bilateral, es un camino hacia el desinstalamiento mientras en paralelo se discute el fin del conflicto y el cese al fuego bilateral y definitivo y eso requiere muchos mas elementos”, medidas que para el experto refuerzan la confianza entre las partes, lo cual, según Sierra, los medios de comunicación deberían saber interpretar.

En cuanto al tema de víctimas, uno de los que más interés despertó entre los asistentes al taller, Álvaro recordó que el Gobierno y las Farc han llegado a tres acuerdos que se concentran en todo lo que tiene que ver con: desarrollo rural, participación política y ruptura con el narcotráfico, como una condición para la implementación de los acuerdos.

En lo referente a víctimas del conflicto, Sierra enumeró los 10 principios para su reconocimiento, que al final se deben traducir en acuerdos concretos de paz, justicia y reparación:

  1. Se reconocen las víctimas como ciudadanos con derechos.
  2. Se reconoce la responsabilidad de las partes frente a las víctimas (otros estamentos y la sociedad).
  3. Los derechos de las víctimas no son negociables; solo se discute cómo satisfacerlos.
  4. Las víctimas participarán en la discusión.
  5. Debe haber “esclarecimiento pleno” de la verdad.
  6. La reparación de las víctimas se concibe como el restablecimiento de derechos y la transformación de las condiciones de vida.
  7. Proteger a las víctimas es básico.
  8. Los acuerdos deben garantizar la no repetición, es decir que “ningún colombiano vuelva a ser puesto en condición de víctima”. La principal garantía para ello es poner fin al conflicto.
  9. La reconciliación es un objetivo.
  10. Todos los acuerdos, incluidos los relacionados con las víctimas, deben hacerse con un enfoque de derechos. El Estado tiene el deber de garantizarlos.

Para aclarar los cuestionamientos acerca de las responsabilidades que tienen los actores del conflicto, que surgieron de entre los talleristas, Sierra manifestó que es preciso entender que “la Habana no es un escenario judicial, por lo cual allí no se va a decidir quién tiene responsabilidad, pero sí se va a llegar a unos acuerdos”.

Además el maestro expresó que “Las Farc tienen que dar muchos mas pasos en el reconocimiento de las víctimas, ya han dado pasos importantes, pero es solo un comienzo de lo que tienen que hacer las Farc frente a sus víctimas y tienen razón cuando dicen que no piden ser los únicos que hagan esos reconocimientos”, y agregó que esto contribuye con objetivos basados en la construcción de confianza y convivencia en las regiones.

Una de las grandes inquietudes de los colombianos, percibidas por los periodistas que asistieron al taller tiene que ver con los tiempos en los que se desarrolla el proceso y cuánto podría demorar que se pacten todos los acuerdos.

Frente a esto, Álvaro Sierra ratificó que en un proceso que busca acabar con un conflicto de tantos años, no se procede de manera lineal y mientras unos temas son tratados con celeridad, otros como el de víctimas, no va a ser de rápidos acuerdos. 

Lo acordado

En la tarde de la primera jornada del taller, Johana Cárdenas, coordinadora de la estrategia de comunicación de la Oficina para el Alto Comisionado para la Paz, se refirió a los temas acordados en las mesas de negociación de la Habana y cómo se desarrolla su agenda.

Lo que se ha acordado en la mesa de negociación, fue explicado por Johana a los talleristas, partiendo por la Política de Desarrollo Agrario Integral, “reforma rural con la que se pretende cerrar la brecha entre el campo y la ciudad, el cual no es un acuerdo para las Farc, como la gente piensa, y que tiene implicaciones para todos los colombianos”.

En este punto, la representante de la Oficina del Alto Comisionado desglosó dicho acuerdo haciendo énfasis en sus objetivos: erradicación de la pobreza, promoción de la igualdad, seguridad alimentaria, apoyo a la economía campesina, cierre de la frontera agrícola, protección del medio ambiente y acceso y uso de la tierra.

Abordado el acuerdo que hace referencia a la Participación Política, Cárdenas aseveró que si bien la Constitución colombiana manifiesta que “todos tenemos derecho a participar, esto no es efectivo gracias a un miedo profundo por ejercer los derechos políticos, por lo cual debe haber una nueva apertura democrática (…) Se trata de que las Farc se expresen y hagan el tránsito a al política, pero sin armas”.

Dirigiéndose a los periodistas en ejercicio, Johana explicó que la apertura democrática de la que se habla en la Habana “significa avanzar en un tema de garantías a la oposición sin sentir que se arriesga la vida. Garantías de seguridad para fomentar una cultura democrática incluyente, que permita el fortalecimiento de la participación ciudadana”, y aseguró que serán precisamente los comunicadores , mediante su trabajo quienes van a saber si estas apuestas saldrán adelante y si realmente dichas garantías serán posibles y se verán materializadas en el empoderamiento de la participación ciudadana.

Para la Oficina del Alto Comisionado, a través de los medios “el ejercicio de la oposición tiene garantías en la medida en la que se plasman ideas y criterios distintos, lo cual permite la proliferación de la participación ciudadana”.

Así mismo, Johana instó a que los periodistas analizaran cuál es la situación de algunos medios como las emisoras comunitarias, especialmente aquellas que se encuentran en las zonas en las que mas fuerte ha golpeado el conflicto y exaltó el propósito de las mismas, que debido a las condiciones en las que trabajan muchas veces dejan de existir, dado que no son sostenibles.

Como solución a dicho problema, la representante de la Oficina del Alto Comisionado le planteó a los periodistas la necesidad de que exista un alistamiento de instituciones que se preparen y generen proyectos en esa línea, para cuando se den los acuerdos.

“Reconocemos que los trabajadores de los medios comunitarios son formados en el hacer diario, es necesario de que se tenga una capacitación técnica (…) se deben generar buenos contenidos orientados a fomentar la cultura de paz”.

En cuanto al acuerdo que busca darle Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, Johana le recordó a los 28 participantes del taller que la sustitución y erradicación de uso ilícito, como programa y política, son el eje y que uno de los grandes logros de este punto es “el compromiso de las Farc a contribuir de manera efectiva y el reconocimiento de que tienen un vínculo con el narcotráfico, lo cual es histórico, no lo habían aceptado”.

Mientras que el Estado, continuó Johana, asume el problema de las drogas como un tema de salud pública y se trabajará en la erradicación manual de cultivos y de manera concertada con las comunidades que se han dedicado a sembrar, además de que se aplique un plan inmediato para la sustitución de los cultivos. 

Subcomisiones en la Habana

Haciendo referencia a las Subcomisión de género y la Subcomisión Técnica de Cese al Fuego, que recientemente se instalaron en la Habana, Johana aclaró que dichos grupos, el primero conformado por mujeres que mujeres que expusieron su perspectiva de género en los acuerdos parciales ya adoptados; y el segundo integrado por seis jefes militares, cinco generales y un almirante, discuten y debaten más no negocian, como en algún momento llegó a pensarse debido a la mala información.

Medidas de desescalamiento

De la contextualización que Johana hizo a los periodistas, las medidas de desescalamiento tenidas en cuenta desde que se inició el proceso de paz, el acuerdo de desminado humanitario, fue uno de los puntos de mayor concentración dado que los comunicadores expresaron que traduce los diálogos en acción, sin que se haya llegado a un pacto final entre el Gobierno y las Farc.

La limpieza y descontaminación de los territorios donde hay presencia de minas antipersonas, a cargo de un batallón de desminado humanitario del ejercito con información de las Farc sobre las zonas donde hay mayor afectación de la población civil se acompaña, según le comunicó Cárdenas a los periodistas, va de la mano con el compromiso de que dichos territorios se mantengan limpios de minas.

Referente al cese al fuego bilateral, Johana destacó como información importante para el país y de alto impacto para los medios de comunicación, la decisión del Gobierno colombiano de parar los bombardeos de forma unilateral durante un mes para luego revisar cuál fue el impacto de dicha acción pero dejando claro que no se pactará un cese al fuego improvisado ni mal diseñado.

Audiencias especiales

Mientras se abordó el tema de las audiencias especiales que se han realizado paralelas al proceso, los asistentes al Taller Periodismo, paz y regiones, se mostraron más participativos, en la medida en la que le transmitieron a Johana las observaciones que surgen desde las zonas en las que trabajan.

Dependiendo de cada comunidad (Indígenas, afrocolombianos, personeros, empresarios, red de universidades por la paz, jóvenes, mujeres, victimas) se trabaja en la transformación de los acuerdos y se cuestiona todo aquello que en algún momento se pactó con estas comunidades, previo a las negociaciones, y de alguna manera no se ha cumplido.

En este punto, Álvaro Sierra intervino invitando a los periodistas a “analizar cómo se discute no solo sobre lo que viene en el futuro, sino en retrospectiva sobre lo que se ha hecho”, refiriéndose expresamente al reto institucional que tiene el Gobierno para lograr que haya credibilidad en el proceso, conciliando lo prometido con lo que se acuerde.

De lo anterior, uno de los talleristas contrastó lo que sucede en el Casanare, donde, según el comunicador “el Incoder no ha sido capaz de legalizar los terrenos baldíos que los colonos aprovecharon durante tanto tiempo, mientras entre los campesinos crece la idea de que les quieren quitar sus tierras para entregárselas a la guerrilla, porque ese es el mensaje que algunos líderes políticos están dando (…) es difícil confiar en una Nación o estructura del Estado que ha sido ineficiente y no ha sido capaz de certificar las tierras, ese es un tema bien complicado”.

Temáticas diferenciales

Aprovechando el encuentro con los periodistas, la representante de la Oficina del Alto Comisionado también aprovechó para comentar, mientras los diálogos se realizan en la Habana, el trabajo directo que se viene haciendo en las regiones.

“Vamos a los territorios, y no solo se cuenta el tema, además se sienta a la gente para que ellos hablen y eso se ha ido sistematizando. Hay que entender las temáticas propias de cada región. Si no es diferencial no va a funcionar y eso es algo que deben tener muy en cuenta los periodistas de los medios de comunicación”, resaltó Johana Cárdenas.

“¿Cómo se van a desmovilizar los frentes de las Farc que están más metidos en el narcotráfico y que no se quieran desmovilizar? ¿Qué va a pasar con los delitos como la minería ilegal?”, fueron preguntas que los comunicadores le plantearon a Johana, quien les recordó que con un acuerdo que de fin al conflicto y tras la desmovilización, lo que se espera es que no se cometan mas actos ilegales, para lo cual lo seguido sería tomar acciones penales.

Según Álvaro Sierra, uno de los efectos más importantes que tiene la negociación es “acabar con la presión tan grande que en este momento tienen las Farc sobre algunas poblaciones”, al mismo tiempo que el Gobierno trabaja en un plan que mitigue la posibilidad de que aumente la violencia en las ciudades, “un escenario que podría surgir del post conflicto”.

Y Johana agrega que para ello “el Gobierno tiene que tomar medidas inmediatas y poner en marcha un plan muy fuerte de seguridad o las consecuencias posteriores a la firma del acuerdo, podrían repercutir en la dinámica urbana, hablando de delincuencia y microtráfico, por ejemplo”.

Pensando en dichos escenarios, Johana le expuso a los talleristas los objetivos de que tiene la activación de una figura como el Consejo Nacional de Paz, en el que todos los sectores sociales deben estar representados.

“Para fomentar una cultura de reconciliación debe haber también empoderamiento del ciudadano. Se debe empezar a motivar a la ciudadanía y que se gesten cambios culturales en los que se entienda que la reintegración social es parte fundamental del proceso”, afirmó Johana y en complemento el maestro Sierra agregó que por ello las políticas públicas venideras serán resultado de los acuerdos, más no serán diseñadas en la Habana.

“Debemos preguntarnos qué se debe hacer para garantizar un post conflicto menos traumático, imaginarse la paz en los territorios. Cuáles son los problemas concretos a nivel local y cómo se van a encarar (…) hay mucha desinformación sobre el proceso y el compromiso de los medios es transmitir los mensajes correctos (…) si uno ve el informe de los 12 expertos, uno ve que las causas que ellos plantean como generadoras del conflicto en Colombia siguen vivas y tenemos que ser conscientes de que en Cuba no se va a solucionar todo”.

Para el maestro Sierra “parte de nuestra labor es empezar a analizar los acuerdos. No se pueden alimentar los mitos que hay detrás del proceso y no se puede especular. No podemos ser vehículos de desinformación, nuestras preguntas deben ser buen material periodístico”.

Sierra también anotó que, según la experiencia, todos los procesos tienen algún tipo de disidencia y que “en este momento no hay elementos sólidos para saber si toda la organización de las Farc se va a desmovilizar, pero se le puede apostar a que van a hacerle caso al secretariado. ¿Cuántos se va a lograr que se mantengan?, va a depender del éxito de los procesos”.

“…Es sintomático que muchas de nuestras preguntas estén orientadas hacia el post conflicto, no se puede esperar a que esté firmado el acuerdo. El Gobierno está discutiendo un plan que debe estar listo cuando se firme el acuerdo. Hay modelos positivos de reintegración a la vida civil (hay que mirar a Navarro y a Petro), pero las condiciones son distintas y eso es lo que hay que contarle a la gente”, reflexionó Sierra, con lo que estuvieron de acuerdo los periodistas.

Concluyendo el fructífero trabajo del primer día de taller, Sierra invitó a los periodistas a que pensaran en que “las dinámicas locales son muy distintas. Miremos esas diferencias, esos microcosmos con unas características específicas, que hay que analizarlas y así poder explicárselas a la gente (…) en el fondo de todo lo que estamos discutiendo es qué quiere la sociedad. En 2018 el acuerdo puede haber sido tan flojo que ganen quienes están en desacuerdo con el proceso o refuerce a quienes creyeron en el proceso. Depende mucho de la sociedad. Este proceso es un test de madurez para la sociedad colombiana”.

La mañana del sábado, el maestro Álvaro Sierra planteó la socialización de cada una de las propuestas con las que los comunicadores aplicaron al Taller Periodismo, Paz y Regiones, encaminadas a la investigación y producción de trabajos periodísticos.

Durante esta jornada los talleristas contaron con el acompañamiento de Jorge Iván Posada Duque, jefe de comunicaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica; Marisol Gómez, editora del periódico El Tiempo y Mauricio Alejandro Builes Gil, de VICE, editores invitados por Álvaro Sierra para apoyar el ejercicio en el que los periodistas expusieron sus inquietudes frente a los diversos temas planteados y la manera en la que los abordarían.

Después de compartir las 28 historias en las que los comunicadores trabajarían se organizaron tres grupos, según las temáticas que preponderaron en el ejercicio propuesto por Álvaro Sierra, guía del taller.

Conflicto y víctimas, una mirada hacia el pasado

Fueron siete los periodistas agrupados en torno a historias de víctimas del conflicto, interesados en revivir el drama de las personas que incluso pagaron con su vida, deseosos de describir la guerra en la que se han visto inmersas sus regiones debido a los enfrentamientos de los diversos actores que han surgido de un conflicto de más de 50 años.

Dicho grupo, trabajó bajo la tutoría de Mauricio Alejandro Builes Gil, quien los guió en la delimitación de sus temas y les dio las recomendaciones para que estos se publiquen dando una visión más certera del momento por el que atraviesa el país y lo que definitivamente, pactados todos los acuerdos, no se debería volver a repetir.

Post conflicto, soñando el futuro

¿Qué va a pasar con las tierras en poder de las Farc, con los yacimientos de petróleo y la explotación minera?, ¿Qué viene para las Fuerzas Armadas colombianas si se acaba la guerra?, ¿Cómo se imaginan los colombianos la paz en las regiones?, Fueron algunas de las preguntas sobre las cuales los participantes en el taller plantearon los trabajos que discutieron con la editora invitada, Marisol Gómez.

Gómez, quien acompañó a su grupo durante la segunda jornada, resaltó el interés de los comunicadores de mirar hacia adelante y elaborar trabajos que permitan que los colombianos piensen en lo que la resolución del conflicto significa para el país.

Minas y tierra

Jorge Iván Posada Duque, jefe de comunicaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica, tuvo a su cargo el cúmulo de periodistas que le apuntaron a un tema que inquieta a muchos colombianos y que constituye uno de los puntos acordados en la Habana y es el de la restitución de tierras y la erradicación de minas antipersona.

Los altos costos de dichos pactos y cómo hará el Gobierno para materializarlos inspiraron a los comunicadores que en cada caso se inclinaron por indagar la efectividad de un proceso de paz, al que dan por hecho.

De la socialización de los temas y las aspiraciones de los redactores con la publicación de sus trabajos, surgieron conclusiones puntuales como el hecho de que el proceso de paz se vive de una manera diferente en cada región, lo cual se refleja en el escepticismo de quienes se sienten ajenos al conflicto.

“Mostrarle a la gente de las ciudades los beneficios de la paz, es una tarea de la que pocos medios se han apersonado o no han logrado de manera efectiva (…) pero ni los mismos dirigentes están apropiados del tema, creo que si le hiciéramos una encuesta a los alcaldes preguntándoles qué está pasando en la Habana, no sabrían responder, no les interesa”, aseveró uno de los comunicadores.

Mientras otro de los talleristas opinó que “cada región vive su conflicto de una manera diferente. Las últimas elecciones son un retrato de lo que ha vivido cada región, eso es un indicativo de que quiénes han vivido directamente el conflicto son los que están más esperanzados con el tema de la paz, quienes están en la ciudad solo se preocupan por la seguridad, han visto el conflicto en televisión”, periodista participante.

Otra importante conclusión que dejó el ejercicio, según Álvaro Sierra es que las historias que se cuentan desde los medios estén buscando tener un efecto pedagógico.

La reflexión de los periodistas puso sobre la mesa la realidad de los colombianos que no están de acuerdo con el proceso de paz, que sienten profundo rencor o están muy influenciados por el discurso de algunos gobernantes, en lo que Álvaro Sierra ve una oportunidad de demostrar que la razón de los medios de comunicación es precisamente mostrar, evidenciar, servir de vehículo, para que el público entienda que atravesamos por una etapa importante.

Respecto a las preguntas que hay que hacerse como periodista, el maestro Sierra planteó otros temas que inquietan a los colombianos como el crimen organizado,   la minería ilegal, el confinamiento de campesinos sitiados por zonas minadas, los cuales hay que pensar en el panorama del post conflicto.

“Es necesario identificar cuál es el gancho en nuestros relatos. Damos por hecho que nos van a leer, pero tiene que haber un gancho para garantizar el interés de la gente, hay que concentrarse en una comunidad de manera que un lector se sienta identificado”, Álvaro Sierra.

Y concluyó diciendo que “los relatos no deben cerrarse dejando desesperanza, se debería intentar buscarle las salidas a la problemática, contar cuál es la esperanza que tienen las personas, no hacerlo es revictimizarlas”.

Desafíos periodísticos

Enmarcando el trabajo al que los periodistas se dedicaron durante la segunda jornada del taller con sus grupos de discusión, Álvaro Sierra les hizo una serie de observaciones para que tuvieran en cuenta a la hora de escribir.

Los casos de víctimas “Nos llevan, como periodistas, a bucear qué tan víctimas son esas víctimas, no podemos terminar de vehículos de intereses ocultos (…) La labor nuestra como medios de comunicación es de aclaración, debemos correr las cortinas y que entre la luz para que la gente entienda, esa es una parte fundamental del periodismo en este caso”.

Según Sierra, los periodistas siempre deben preguntarse ¿Por dónde meterse uno para que no le tumben la historia? Y la respuesta, para él, está en dar a conocer las voces de todo el mundo, siendo consciente de lo que “eres capaz de hacer y cuánto puedes abarcar”.

“Cuando se tiene mucha información hay que buscar el centro. El centro a veces está mas claro de lo que parece. Un personaje es el primer plano de una historia que al ampliarse pasa a contar lo que le acontece a toda una comunidad (…) Hay que reconocer las fortalezas de las historias individuales que nos ayuden a dibujar la realidad del conflicto en Colombia, pero que no caigan en la revictimización de las personas”.

Álvaro le recordó a los periodistas la necesidad de convertirse en ejemplo de cómo se construye memoria histórica. “Este taller tiene un gran privilegio y es que podemos pensar en historias de gran envergadura, planteando preguntas importantes para la sociedad”.

El primer paso sobre el trabajo periodístico que los comunicadores desarrollarán después del taller, teniendo en cuenta el enfoque del tema y las fuentes que le darían cuerpo a la historia, fue la elaboración de un título “que sea como un rottweiler en el cuello”, según le dijo a su grupo Mauricio Alejandro Builes y un “sumarios cortos y al corazón”, que obliguen no permitan que el lector se despegue de la historia.

En el último encuentro de los periodistas, Sierra hizo una breve recapitulación del proceso, destacando el desescalamiento de las acciones de las Farc durante la negociación, al igual que las acciones militares, con lo cual la gente podría ubicarse en las realidades de la negociación.

Por otra parte, el experto en el tema mencionó que mientras el desplazamiento de personas ha disminuido en el país, el confinamiento de campesinos y la libre movilidad de los mismos ha aumentado, sin que los medios hayan hecho un esfuerzo por contar esta realidad.

“La negociación es completamente distinta este año y mucho mas difícil. Cambió la dinámica de negociación y eso va a hacer que los acuerdos de fondo se demoren, dado que es difícil llegar a acuerdos cuando se trabaja en varios temas de manera simultanea”.

Esfuerzo y dedicación sistemática

Pronto a concluir, Álvaro Sierra insistió a los comunicadores en que “mas que nunca hay que seguir esto con una lupa, tenemos que armar un rompecabezas, sacar conclusiones y las fórmula es sistematizar las propuestas, ver lo que es negociable y lo que no, para poder explicarle a la gente el proceso”.

También invitó a los talleristas a considerar los temas que a nivel local se podrían trabajar con las instituciones que surgirán después de los acuerdos, lo cual solo se puede lograr con esfuerzo y dedicación sistemática hasta lograr tener una visión mas fina, mas detallada de lo que acontece en el país.

“Nos tenemos que empezar a preocupar por los medios como individuos, qué va a pasar con las peticiones y los periodistas rasos en las regiones (…) quién amenaza y por qué en Colombia. El fin del conflicto debería contribuir a erradicar las causas por las que se amenaza en Colombia”.

Por último Sierra mencionó la importancia que tiene conocer los temas sobre los que se trabaja, para poder hacer preguntas y criticas relevantes (…) el proceso de paz es lo más importante que esta ocurriendo en Colombia en esta generación y los periodistas tienen la responsabilidad de abordar la cobertura del mismo con la magnitud que tiene. En la carrera por las noticias se pierde el horizonte y la intención es ofrecerle al público espacios de reflexión, miradas hacia un cambio de dinámicas, en medio de un enfrentamiento político feroz. Que seamos la voz de serenidad”, concluyó.

Al finalizar el taller los editores invitados por Álvaro Sierra hablaron de su experiencia e hicieron varias recomendaciones para los periodistas que trabajan en distintos medios de comunicación y están interesados en hacer una cobertura responsable del proceso con miras a un acuerdo que le devuelva la paz a Colombia.

Jorge Iván Posada, quien trabajó con el grupo de comunicadores que se inclinaron por temas referentes al post conflicto, habló de la importancia de la delimitación de los temas recordando que “no se nos puede olvidar que cuando hablamos de periodismo, hablamos de hechos concretos y si vamos a abordar un tema que ya ha sido escrito o del que se ha publicado mucho, hay que encontrar el dato novedoso o el personaje novedoso, la historia desconocida o un antecedente que no se había relatado, para que eso, aunado a lo que se vislumbra del post conflicto, según los diálogos de la Habana, tenga un buen resultado”.

Concentrado en la experiencia del taller del fin de semana en el que participaron 28 periodistas de distintas regiones, Posada también resaltó que los trabajos derivados de dicho encuentro no pueden ser “un tratado, ni un compendio, ni una monografía, queremos que ellos logren hacer una crónica, un reportaje, un informe especial, una entrevista, un perfil y eso tiene que estar amarrado a fotografía, multimedia, podcast (archivos de audio o video) o video que se pueda cruzar con la intención narrativa de un trabajo periodístico”.

Por último, el jefe de comunicaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica aseguró que los diálogos en la Habana tocan a todas las regiones, por lo cual hay que sacar la agenda de Cuba y traerla contemplando que si bien, hay unos criterios de confidencialidad, ya hay acuerdos pactados que “hay que desmenuzar como los planes nacionales rurales, por ejemplo, eso se puede mostrar a través de una crónica o un perfil, de un reportaje”.

Periodistas más especializados

Para Marisol Gómez, editora del periódico El Tiempo, quien acompañó en el taller a quienes escogieron desarrollar trabajos con miras al post conflicto, una de las grandes dificultades de los periodistas sigue siendo la delimitación de los temas, poder encontrar “el primer plano de la historia para después abrirse y mostrar los diferentes ángulos”.

Además de lo anterior, Marisol recomendó buscar la manera de convertir simples conceptos en titulares periodísticos, lo cual según ella, se logra planteándose una pregunta que no se quede allí, sino que se traduzca en una respuesta, con lo que se cumple el objetivo que tienen los medios de informarle a la gente.

Puntualmente, acerca de los talleristas, la editora de El Tiempo, destacó su buen ánimo y el trabajo realizado con lo que se consiguió que la gran mayoría se fueran teniendo clara cuál sería la ruta que deben seguir en materia de reportería.

En cuanto a los planteamientos de los comunicadores frente a sus historias, para Marisol Gómez resultó muy particular notar un fuerte sesgo que para ella no es del periodista “sino que se encuentran con una fuentes que les vende tan bien una idea, que ellos se casan con esta y eso hace que se amarren a la visión de su región, especialmente donde los conflictos de tierras son muy fuertes entre terratenientes y campesinos. Eso se solucionaría leyendo la Ley de Tierras, por ejemplo”.

“La gente hace mucho periodismo sobre lo que le dicen, pero le hace falta documentarse (…) Dentro de los retos del periodismo en el post conflicto, la primera obligación es hacer un seguimiento juicioso del cumplimiento de los acuerdos. Una segunda cosa que yo creo, es que hay que crear unidades de post conflicto en los medios de comunicación, por una razón simple: primero porque el post conflicto es más largo que una negociación y dos, porque los acuerdos de paz incluyen tantas cosas que atraviesan temas como el campo, la justicia, la seguridad, la política… entonces hay que tener una unidad de post conflicto donde uno tenga periodistas especializados que conozcan los acuerdos y sepa cómo se están llevando a la práctica. Insisto, hay que darle un revolcón a esas especializaciones en temas de seguridad, economía, política y agro, en términos de post conflicto”.

“Hay que fijarse en los detalles”

A su turno, Mauricio Alejandro Builes Gil, de VICE, agradeció el espacio brindado por la FNPI con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado, por constituirse como herramienta para los periodistas que se preparan para el post conflicto.

Builes Gil, que se reunió con los comunicadores que anhelan contar la situación de las víctimas del conflicto, evidenció que con historias particulares es posible abordar situaciones del pasado y del futuro del país.

Del trabajo grupal, Mauricio dijo que pese a que algunas propuestas no traían una reportería previa, gracias a la discusión se crearon hipótesis que le permitieron a los periodistas reconocer hacia dónde debían enfocar las historias en las que trabajarían después del taller.

“Mi recomendación con estos temas es que estemos atentos a las particularidades que se nos escapan, cosas que son tremendamente sorprendentes y que se cubren como un registro más de las noticias; esos detalles no se nos pueden escapar porque ese es el gancho que nos va a ayudar a que los demás se interesen en el tema. Hay que mantener la antena de la sensibilidad prendida”, sostuvo Builes.

Concluyendo, el editor invitado se refirió a lo que viene para el país diciendo que “podría pasar algo similar al proceso que hubo con los paramilitares y es que se van a destapar una cantidad de historias ocultas de una Colombia que no conocemos o conocemos muy poco y tenemos que llenarnos de herramientas académicas y periodísticas para saberlas abordar. Este taller es una de ellas (…) No hay un pretexto para que cada uno de nuestros temas no se conviertan en artículos de conocimiento, que podrían decir mucho del país. Y ese qué nos dice del país, es el compromiso que estos periodistas tiene frente a lo que se está viviendo hoy, un proceso con la guerrilla más vieja”.